lunes, 28 de abril de 2008

Lectura recomendada: Murena, de Jean Dufaux y Philippe Delaby

Serie de cómics centrada en la Roma de Nerón, de la mano del guionista Jean Dufaux y el dibujante Philippe Delaby.
La serie está siendo publicada por Planeta Agostini cómics, en dos series de cuatro números cada una. Hasta la fecha se han publicado en español seis números, siendo hasta el momento los siguientes:

El púrpura y el oro
Arena y sangre
La mejor de las madres
Los que van a morir…
La diosa negra
La sangre de las bestias

La época que recrea el cómic es el final del principado de un viejo y cansado emperador Claudio, y el ascenso al poder de un joven, vital y poco escrupuloso Nerón, gracias a los manejos de su tristemente famosa madre Agripina.

Nerón es uno de los locos de la historia, indiscutiblemente fue una persona cruel, brutal, megalómana… pero eso la convierte en una de las personalidades históricas más atrayentes y carismáticas, siendo junto a Calígula el arquetipo de “emperador loco”. El cómic refleja con acierto su peligrosa personalidad. Incluso el dibujo sobre el mismo me parece acertado, pues está en la plenitud de su juventud, algo que los autores antiguos destacan sobre él.

El cómic tiene diversos protagonistas, ya que la vida que refleja implica a multitud de personajes históricos, algunos muy poco conocidos por la mayoría, como la joven Acte, concubina de Nerón, la envenenadora Locusta o el hijo de Claudio y Mesalina, Británico; si bien otros son inventados para la ocasión, como el propio Lucio Murena, hijo de la amante del emperador Claudio, Lolia Paulina. Murena es amigo de juventud de Nerón y motivo que da nombre a la serie, ya que en gran medida actúa como hilo conductor en el cómic, cuyo afán de venganza por la muerte de su madre es uno de los ejes de la serie. Es cierto que existieron diversos personajes romanos llamados Lucio Murena, pero ninguno de esta época.

La serie es indiscutiblemente de corte histórico, puede decirse que se centra en las intrigas de la época, así como en los caprichos y pasiones que mueven a los personajes, tales como Agripina, una de las mujeres más interesantes de la historia, siendo hermana de Calígula, esposa de Claudio y madre de Nerón, combinando traición, incesto y asesinato. Todo un carácter de cuidado tras un hermoso cuerpo y un rostro seductor, tal y como aseguraban los autores antiguos. No son pocas las intrigas que se entrelazan a lo largo de los números de la serie.

Históricamente la serie es correcta, aunque tampoco se priva el autor de cambiarla cuando lo cree conveniente para el cómic, pero siempre sin “destruir” la credibilidad histórica. De hecho, cada tomo dispone de notas históricas destinadas a situar al lector en la época.

El dibujo es magnífico, detallista y con un gran acabado. Ciertamente una obra de arte y un placer para la vista. Tanto el detalle en los objetos como en los edificios, reflejan con fiabilidad la Roma de la época, así como la vestimenta y otras cuestiones, ideal para aquellos que jueguen al Arcana. De esta forma podrán disfrutar de multitud de dibujos y referencias para las partidas.

Por todo ello, creo que esta serie es perfecta para el Arcana, pues es fuente de inspiración para ideas de aventuras e intrigas, además de poder disfrutar de una sobresaliente calidad de dibujos.

Para los que quieran saber más sobre la serie aquí tenéis el link de la editorial francesa Dargaud, la cual edita Murena, eso si, la web está en francés. Al menos se pueden ver multitud de dibujos de la serie –yo de francés no entiendo ni papa-: http://www.dargaud.com/murena/

lunes, 21 de abril de 2008

Roma, toda ciudad tiene sus secretos



“La ciudad de Roma gobierna muchas naciones, pero es incapaz de gobernarse a si misma…”

Guerra, sangre, violencia, conspiración, intriga, pasiones desenfrenadas, superstición, maldiciones,… todo un mundo llamado Roma. Y como tal reflejado en la serie. Magistralmente ambientada y bien hilvanada.

La serie Roma, financiada por la cadena norteamericana HBO y la BBC británica, siendo una de las más caras de la historia, da vida a la Roma de finales del siglo I a. C, centrada en principio en la pugna por el poder entre Julio César y Pompeyo, para posteriormente mostrar la guerra de los asesinos de César contra sus “herederos” políticos, Marco Antonio y el joven Octavio. Finalizando con la lucha entre estos dos grandes y diferentes hombres.

Pero la serie sorprende gratamente, pues también se preocupa de la vida de dos plebeyos, dos carismáticos soldados, Tito Pullo y Lucio Voreno. Esta es una de las claves del éxito de la serie, que no se centran como el peplum más clásico, en mostrar lo grande, magnífica y esplendorosa que era Roma. Podemos atisbar también en las sombras aquellos eventos innominados para la mayoría de los que desconocen el mundo antiguo: superstición, maldiciones, violencia, brutalidad, ignorancia y las pasiones, que recorren libres las mentes de los hombres y mujeres de aquellos tiempos de paganismo.

Aquí tienes la web de la serie: http://www.hbo.com/rome/. Recomendable de ver, pues contiene abundante información sobre la serie y la producción de la misma, con fotos y dibujos de la misma: desde decorados hasta armas y vestuario.

Ambientación
Está especialmente cuidada, lo cual puede apreciarse ya desde el inicio de la serie, viéndose en las paredes de la ciudad los típicos graffitis romanos de aquella época convulsa, a menudo obscenos o con motivos mitológicos, tal y como los veía el pueblo.

El atrezzo y los decorados son espectaculares, desde el Foro hasta detalles como la comida y la ropa –curiosa la escena en que Atia se preocupa por llevar la peluca de moda en el momento-. Numerosas escenas en las calles o en las casas de los patricios refleja con acierto la vida de la época, tanto de la plebe como de los patricios. Para mí que soy un apasionado del mundo antiguo la cuidada ambientación de la serie es un placer para los sentidos, una verdadera delicia el poder echar un vistazo a este mundo ya perdido.

En la serie la cuestión religiosa y la magia tienen su presencia e importancia, lo cual marca una diferencia con el peplum de antaño, centrado en el cristianismo, o básicamente en la “maldad y pasiones incontroladas” de los paganos y la “beatitud” de los cristianos.

Historia versus la serie
A groso modo la historia se respeta, aunque se ha adaptado para la serie. De todas formas decir que a mi modo de ver, los asesores históricos y guionistas conocen la historia romana de este periodo de guerra y conflicto por algunos detalles que nombran durante la serie.
De todas formas para los que se inician en historia romana no es mala forma, siempre y cuando se tenga en cuenta de que se trata de una serie, no un erudito y preciso libro de historia.

Personajes destacados
Uno de los mayores alicientes de la serie es el modo en que se muestran a los personajes históricos: seres humanos en una lucha de poder. Algunos por alcanzarlo, otros intentando sobrevivir y no acabar aplastados en esta vorágine.
Es de agradecer la variedad de los personajes, tanto históricos como los inventados y el juego que dan a la serie. Un acierto y un placer.

Julio César
Genial general y estadista romano de origen patricio. En su pugna por el poder comienza el final de la moribunda República romana. Interpretado por Ciarán Hinds, el cual le da un toque aristocrático a este importantísimo personaje de la historia de Occidente.

Pompeyo Magno
Un viejo general, otrora terror de los piratas, conquistador de Siria. Un gran hombre, con una moral envidiable en algunos aspectos. Interpretado magistralmente por Kenneth Cranhan. Personalmente creo que borda el papel, reflejando a un gran hombre en el ocaso de su vida.

Marco Antonio
Lugarteniente de César, irónico, arrogante y oportunista. Un buen soldado y general, aunque dominado por sus más bajas pasiones –alegres pastorcillas-. Con una carisma especial. Interpretado por James Purefoy, el cual lo encarna a la perfección.

Cleopatra
La gran reina de Egipto. En la serie se da una visión más correcta de este personaje. Seductora, manipuladora, independiente y con una inteligencia sobresaliente, pero también una mujer dominada por pasiones. Interpretada por Lyndsey Marshal. Me encanta el personaje y la “humanidad” del mismo.

Marco Junio Bruto
Un genuino patricio, uno de los asesinos de César, movido por su lealtad a la República y la moral, quizás sobrepasado por la situación, “motivado” por su madre Servilia. Interpretado por Tobias Menzies.

Servilia
Madre de Bruto y amante de Julio César. Una gran mujer, aún más decidida que Atia, su gran adversaria. En algunos aspectos inhumana, estricta, severa, una mujer temible, pero a la vez con una gran sutileza y clase. Encarna perfectamente el papel de matrona romana. Interpretada por Lindsay Duncan. Para el Arcana la escogí como modelo de carácter para la madre de un personaje… ¡que tiemble!

Catón
El más duro representante de la intransigencia de la República, y de sus mortecinos valores. Inteligente estoico de una moral intachable. Un “verdadero romano”. Interpretado por Kart Johnson.

Marco Tulio Cicerón
El gran orador, el moderado del Senado y uno de mis personajes preferidos en la historia, ya que encarna la justicia y la moderación, siempre luchando contra la corrupción. Interpretado por David Bamber. Como nota personal decir que no me gusta el cariz que se le da al personaje en la serie, pues parece un pusilánime cobarde. El personaje histórico luchó contra grandes y temibles hombres, siendo prudente, pero no cobarde.

Gayo Octavio
Heredero de César, culminará su obra tras la sangrienta guerra civil. Con él comienza el Imperio. Uno de los mayores estadistas de la historia, aunque nunca destacó en la guerra. Supo rodearse de lo mejor de la época. Interpretado en la serie por dos actores, Max Pirkis y Simon Woods.

Atia
Madre de Octavio y de Octavia. Implacable, decidida, orgullosa, sensual, amoral y manipuladora. En la serie destaca la guerra que llevan a cabo las matronas patricias entre ellas, su particular pugna por el poder. Se muestra la crueldad y la importancia de estas mujeres. Interpretada magníficamente por Polly Walker.

Octavia
Hermosa, sensual,… pero de poco carácter y algo ingenua. La hermana de Octavio, a la sombra de una madre como Atia. La verdad, en la serie sufre lo suyo, no puede decir que su vida sea aburrida. Interpretada por Kerry Condon. –El apellido le viene al pelo, pobre-.

Marco Agripa
El gran general de Octavio. Mano derecha y verdadero jefe militar. De oscuro origen, supo hacerse un sitio entre los más grandes. Interpretado por Allen Leech.

Mecenas
De origen etrusco, ladino, irónico, culto, pasional,… un hombre que sabía divertirse. Interpretado por Alex Wyndham.

Niobe
La hermosa mujer de Lucio Voreno. Tras largos años pensando que su marido había muerto en la Galia, cuando regresa su vida se trastoca. Inteligente, orgullosa y una gran mujer que tiene que lidiar con el salvaje de su marido. Interpretada por Indira Varma.

Timon
Judío comerciante de caballos. Es uno de los “hombres” de Atia, ya que se encarga de su protección en las calles y de llevar a cabo los oscuros cometidos que esta patricia le encomienda. Interpretado por Lee Boardman.

Posca
Esclavo de César. Actúa como su hombre para todo, pues lleva sus cuentas privadas, llevando recados importantes, encargándose de cientos de detalles. Realmente imprescindible para César. Interpretado con fruición por Nicholas Woodeson.

Tito Pulo y Lucio Voreno en la serie
Los dos grandes protagonistas de la serie son estos dos soldados romanos de la decimotercera legión, que tras largos años de encarnizada y brutal guerra en la Galia, luchando por Julio César, regresan a Roma. Dos hombres muy diferentes que ven sus vidas entrelazadas por azar.

Aquí tienes una descripción de los mismos según la propia reseña de la HBO:

Tito Pulo
Feroz amante de la vida, poseyendo el coraje y lealtad de un guerrero, pero la moralidad de un pirata. Un hombre de enormes apetitos y salvajes pasiones. Impulsivo, irreflexivo, optimista, engreído, generoso y brutal.

Lucio Voreno
La esencia más dura de un soldado profesional romano. Honorable y severo, implacable y despiadado cuando se pone furioso. Terco y pragmático, con tendencia a compadecerse.

Tito Pullo y Lucio Voreno en la Guerra de las Galias
Curiosamente, estos dos personajes son en principio históricos, pues en la gran obra escrita por Julio César, Comentarios a la guerra de las Galias, se habla de dos pendencieros, y un poco locos, centuriones que rivalizan entre sí. Aquí tienes el párrafo “dedicado” a ellos:

“Había en la legión dos centuriones excepcionalmente valientes, que estaban a punto de alcanzar los primeros grados, Tito Pulo y Lucio Voreno. Constantemente discutían entre sí por ver cuál sería antepuesto al otro, y todos los años rivalizaban por los primeros puestos con el mayor ardimiento. Uno de ellos, Pulo, cuando más encarnizada era la lucha en la fortificación, dice: “¿Por qué vacilas, Voreno? ¿Qué ocasión aguardas para hacer gala de tu valor? Esta jornada decidirá nuestra disputa.” Dicho esto, sale fuera de la fortificación y se lanza allí donde parece haber más enemigos. Tampoco Voreno se queda dentro de la fortificación, sino que, preocupado por lo que todos pudieran opinar, sigue sus pasos. A corta distancia, Pulo lanza su jabalina contra los enemigos y atraviesa a uno que venía corriendo entre la multitud. Éste recibe el impacto y cae muerto. Lo protegen los enemigos con sus escudos, y todos a una disparan contra aquél sus dardos, cortándole la retirada. Atraviesan el escudo de Pulo y un venablo se le clava en la bandolera. Este accidente hace que se le gire la vaina. Mientras intenta sacar la espada tiene ocupada la mano derecha: se encuentra atascado y los enemigos lo están rodeando. En este difícil trance, corre en su ayuda su rival Voreno. Al punto, todo el tropel se vuelve contra él y se desentiende de Pulo, creyendo que había sido atravesado por el venablo. Voreno combate con la espada, cuerpo a cuerpo: mata a uno de ellos y obliga a los otros a retirarse un tanto. Mientras los acomete, llevado por su fogosidad, cae en un hoyo y rueda por tierra. Cercado a su vez, es ayudado por Pulo. Ambos regresan a la fortificación sanos y salvos, cubiertos de gloria, después de haber causado un buen número de bajas. De esta manera, en la competición y en la lucha la Fortuna dispuso para ambos que cada rival ayudase y salvase al otro, y que no fuera posible decidir cuál de ellos se debía anteponer al otro en valor.”
-Comentarios a la guerra de las Galias, 5, 44. Julio César.

Recomendación
A todo aquel que le recomiendo la serie hago hincapié en que la vea en versión original subtitulada en español. ¿Por qué? No es capricho. En el doblaje se pierde gran parte de las interpretaciones. Por ejemplo, Catón doblado es terrible. A su vez, el tono irónico de Marco Antonio se pierde. Y así con muchos.

Esta opinión es totalmente personal, y comprendo que a muchos les resulta pesado el subtítulo. De todas formas invito a que prueben a ver un capítulo de esta forma, para ver la diferencia.

Roma y Arcana Mundi
Pese a que Arcana está centrado en el Imperio de finales del s.II, la ambientación de la serie es perfecta para el juego, siendo además fuente de inspiración para intrigas y creación de personajes.

Por todo lo que ofrece la recomiendo encarecidamente, ya que por si misma vale la pena verla. Y ya sabéis, el que no la vea será ¡arrojado a los leones!, o peor, le echaremos a Tito Pulo y a Lucio Voreno.

Sin más, desde las Hespérides.

jueves, 3 de abril de 2008

EL AMIGO ESPECIAL DE LUCILA


Otra fabula brevis para el Arcana, aunque en realidad puede estar ambientado en cualquier época. Recordad: ni siquiera los niños son de fiar en Arcana, pues son capaces de ver lo que un adulto simplemente se niega a ver. Espero os guste este pequeño relato y veáis a los niños como lo que son: inocentes criaturitas...



-¡Corre niña, corre!- gritaba el hombre gris. Asustada pero decidida la niña corrió todo lo que pudo, pero el hombre gris siempre estaba a la misma distancia, burlándose de ella, con su sonrisa y sus dientes ennegrecidos, de los que brotaban una risa demente. La casa era inmensa pero él siempre la encontraba. No importa donde se escondiese. Él sabía donde estaba oculta, incluso conocía su refugio secreto.


El hombre gris era una extraña compañía para una niña de solo siete años, ella lo recordaba desde siempre. Al principio cuando lo encontró en el sótano se asustó, pues el hombre gris tenía un aspecto extraño, melancólico y en ocasiones puede decirse que temible pese a llorar a menudo. Pero ella sabía como tratarlo, le gustaba jugar con él a juegos de niños. Pues aunque el hombre gris era un adulto se comportaba como un buen niño, un poco travieso, cruel incluso, pero como un niño al fin y al cabo.


Ella nunca había sido una niña agraciada, su aspecto era motivo de burla y repulsa por parte de los adultos y los niños. Ni siquiera sus padres podían reprimir un desagradable gesto cuando la veían, pese a sus inútiles intentos por disimularlo. Cuando era muy pequeña, una descuidada ama de llaves no tuvo cuidado con un fuego en el hogar, y el pequeño vestido de la niña ardió, afectándole parte del pecho, el cuello, y la mitad izquierda del rostro. La mujer fue expulsada de la casa, pero los médicos no pudieron reparar lo que había destruido por su descuido. Pero a la niña no le importaba porque durante su reclusión en la casa –pues sus padres la ocultaron al mundo, avergonzados- conoció al hombre gris y ambos se contaron muchos y oscuros secretos. La niña le prometió guardarlos pero si le hacía un favor. El hombre gris, sonrió mostrando sus negros dientes. –Lo que tú quieras mi niña- le aseguró. -La ama de llaves es una mujer mala. Me pegaba. Me insultaba.- dijo la niña mintiendo tímidamente, aunque un extraño brillo asomaba en sus oscuros ojos. El hombre gris comprendió y durante varias noches la niña esperó su vuelta, inquieta, impaciente, fantaseando.


Una mañana sus padres se acercaron y casi entre dientes le dijeron que el ama de llaves había muerto. –Hija, tu antigua nodriza, ha muerto. Pero no te preocupes murió tranquila en su cama.- La niña sonrió, pues sabía que eso era mentira. Seguro que no lo había pasado muy bien antes de morir, el hombre gris era amable solo con ella. Era su amigo, de nadie más.


Por la noche apareció, estaba más somnoliento que de costumbre. Esa noche hicieron muchas travesuras, como asustar al viejo portero. Nadie aparte de ella era capaz de ver al hombre gris, por eso cuando él movía los muebles o blandía un cuchillo en el aire, la gente creía que allí no había nadie. A la niña le parecía muy gracioso.


Los días pasaban y la niña veía como sus padres no la dejaban salir a la calle. Por mucho que gritase, se tirase de los pelos o llorase, los padres no la dejaban corretear junto a los demás niños.
Pero la niña se cansó y le dijo al hombre gris. –Mis padres son malos. No me dejan jugar con otros niños. Además, dicen que tú no existes. Que eres un amigo que solo está en mi cabeza.- El hombre gris comprendió y se fue sonriendo como siempre hacía antes de una de sus grandes travesuras.


Al día siguiente la niña buscó a sus padres por toda la casa. No estaban. Se vistió ella sola, muy contenta, y salió a la calle. Todo el mundo la miraba de una forma extraña. Seguro que admiran mis ropas, son muy bonitas, pensó. Y caminando y caminando llegó a un lugar donde varios niños jugaban con unos ratones. Habían construido unos barcos con unas maderas, los introducían en una fuente. Los ratones hacían de intrépidos marineros. ¡Que divertido! Pensó la pequeña. Al acercarse los niños se burlaron de ella. De su extraño rostro. Ella, encolerizada y triste llamó al hombre gris, pero este no apareció. Más colérica aún le amenazó con contar sus secretos, lo que motivaba aún más las risas de los crueles niños. Aunque era un día soleado unas nubes habían tapado la luz del sol, como presagio divino de la inmediata calamidad. Justo detrás de la niña apareció una nebulosa figura, parecía humana pero medía casi tres metros de alto. Una sucia bruma que podría decirse salida del Hades. El rostro de aquel ser era horrible. Un rostro blanquecino, cadavérico, sus dientes, alargados y ennegrecidos, su apestosa boca castigada llena de llagas. Se abalanzó con gran rapidez como si fuese un animal salvaje sobre los niños, paralizados por el terror. En unos instantes la mitad de ellos yacían ahogados en la fuente, teñida ahora de un color acre. La otra mitad había huido del lugar. La niña se dio por satisfecha y volvió a casa entonando una canción fúnebre. –Mañana saldremos otro ratito. Hoy me he divertido… Sabes, eres un gran amigo, en verdad el único que tengo.-


Dentro de su casa la niña era feliz, siempre jugando con su amigo. No entendía porque todos habían abandonado la casa, el anciano portero, los dos criados, la cocinera,… pero no importaba, todo lo que necesitaba se lo regalaba su amigo. Le traía las cosas por la noche, cuando él estaba más contento: comida, bonitas ropas de niña, brillantes joyas. Y todo porque ella se lo pedía. Si no él ya sabía lo que haría. Contaría su gran secreto a la gente.