sábado, 2 de noviembre de 2013

Calendario religioso romano: Cerialia -12 al 19 de abril-


Festival agrario celebrado en honor a Ceres, diosa de la agricultura y el crecimiento vital de los seres vivos, en general. Se trata del más importante y célebre festival dedicado a esta deidad, siendo especialmente popular entre la plebe. Está oficiado por el flamen cerealis, uno de los más antiguos sacerdotes en Roma.

Origen del festival
Una atroz y pertinaz hambruna provocada por la guerra hostigaba Roma en el 496 a. C., estando en el poder el dictador L. Postumio. Éste, buscando el favor de los dioses, consultó los Libros Sibilinos, que le indicaron que debía construir un templo a una triada de divinidades griegas asociadas al mundo agrícola: Démeter, Proserpina y Dionisios.

El templo fue edificado y dedicado tres años más tarde por el cónsul Sp. Casio, estando situado en el extremo oeste del circo del Aventino. Las deidades griegas fueron identificadas por otras romanas: Ceres, Libera y Liber –a las que fue ofrendado el templo-.

En principio, este templo estaba asistido por sacerdotisas de origen griego, aunque nacidas en Italia. Por ello, los ritos en esencia seguían las costumbres helénicas –lo que incluía su idioma-.

El festival
Consta de cuatro partes bien definidas: un sacrificio en honor a Ceres; juegos escénicos; carreras en el circo; y finalmente, una procesión campestre.

La alegría del festival, según Virgilio
Este genial poeta nos hace una bella descripción en sus Geórgicas I, 338 y siguientes, del espíritu festivo de las Cerealia:

“Mas venera ante todo a las deidades;
cumple a conciencia con la magna Ceres
los ritos en los pingües prados
hacia el final del invierno, cuando límpida
se abre la primavera: están entonces
gordo el cordero, tierno y suave el vino,
la siesta más sabrosa se disfruta,
y se espesa la sombra en las colinas.
Que el mocerío a la aldea a Ceres
Junto contigo adore; en honor suyo
mezcle la miel con leche y vino dulce,
y se lleve en torno a las mieses nuevas
tres veces a la víctima propicia
con alegre clamor; en coro juntos
en pos de ella caminen convidando
a Ceres en tu hogar; pero que nadie
hunda la hoz en el trigal maduro,
si antes, honrado a Ceres, o ceñida
la sien de hojas de encina, no ha saltado
en el rústico baile y repetido
el sagrado cantar”

El sacrificio a Ceres
A la divinidad el primer día del festival –el doce de abril- se le sacrifica una cerda, símbolo inequívoco de la fertilidad de los campos y los animales en general. Por ello, la cerda suele estar preñada. Tras el sacrificio se realizan libaciones de miel y leche. Se queman granos de incienso, siempre grato a los dioses, en un brasero. También se le ofrecen o dedican teas ardientes, en recuerdo a Proserpina –la Libera romana-.

Una vez finalizado el sacrificio da comienzo el festival.

Durante esos días de festival es costumbre devota el que los plebeyos se atavíen de blanco, color que agrada a Ceres. Además, es habitual que los plebeyos inviten a comer a los patricios –u honestiores-, en correspondencia a aquellos que los invitaron en las fiestas de la Magna Mater –Ludi Megalenses-.

Los ludi cerealis
Organizados por los ediles plebeyos, vinculados tanto al culto como al templo de Ceres, y divididos en dos tipos de “ludi”:

  • Juegos escénicos –ludi scaenici-, organizados por primera vez por el edil plebeyo Cayo Memio en el 175 a. C., realizándose del 12 al 18 de abril.

  • Carreras de carros en el circo –ludi circenses-. Se realizan durante dos días: un grupo de carreras el día 12 y otro el día 19. Hacen un total de veinticuatro carreras.

Una curiosidad de las carreras
Durante las carreras del día 19 se realiza un curioso y arcaico ritual. Se atan tres teas ardientes en el lomo de varias zorras, la cuales corren –despavoridas, como no- por el circo. La finalidad es que las zorras sufran y expíen ciertos males. Obviamente, los animales mueren a causa de las quemaduras.

Según Ovidio, el origen de este rito se remonta a un desastre ocurrido en la localidad de Carseoli. La hija de un campesino atrapó a una zorra que había causado estragos entre las gallinas de su corral. En venganza, prendió fuego al animal, con la mala suerte de que este escapó hacia los campos vecinos. En su huida provocó numerosos y catastróficos incendios en los campos sembrados.

La procesión campestre
Alrededor de Roma y otras ciudades se realizan procesiones, que suelen finalizar en el circo. Los plebeyos se lanzan unos a otros nueces y dulces, como señal de prosperidad y buenos augurios. Las mujeres impúberes corren durante la noche con antorchas encendidas, emulando a Démeter en la búsqueda de su hija Coré/Proserpina.

Las Cerealia, según Ovidio
Este gran autor nos revela en sus Fasti (IV, 392) tanto el festival como algunos detalles sobre el culto a Ceres:

“Ahora es el Festival de Ceres. No necesitamos que nadie nos revele la causa. El pan de los primeros hombres eran las hierbas verdes, que ofrecía la tierra sin que nadie lo exigiese: y ya echaban mano de la hierba viva del césped, ya eran un festín las copas de los árboles con sus tiernas hojas. Más adelante, surgió la bellota; ya estaba bien la cosa con el descubrimiento de la bellota, la dura encina suministraba recursos magníficos.

Ceres fue la primera que llamó al hombre a alimentos mejores, cambiando las bellotas por un sustento más útil. Ella obligó a los toros a meter el cuello en el yugo. Entonces por primera vez vio el sol la tierra removida. Se tenía en estima el bronce; el hierro templado era desconocido. ¡Ay!, siempre tenía que haber permanecido oculto. Ceres se alegra con la paz; también vosotros, colonos, pedid una paz perpetua y un caudilla amante de ella.


Conviene que ofrezcáis a la diosa la espelta y el honor de la sal que chisporrotea, y granos de incienso en los viejos fuegos; y, si falta el incienso, prended teas untadas: a la buena Ceres le gustan las cosas pequeñas, con tal de que sean puras. Apartad los cuchillos del buey, oficiantes de túnica arremangada: que el buey labre; sacrificad a la marrana holgazana. El cuello que es apropiado para el yugo no debe herirlo el hacha: que siga vivo y que trabaje mucho tiempo en la tierra dura”

Reseñas del Arcana Mvndi Edición integral en La capilla de Adelbert y El círculo de Zerom

Navegando un poco por esa realidad digital llamada Internet he hallado dos reseñas de la nueva edición del Arcana Mvndi. Ambas apoyadas en un muestrario fotográfico del juego, acompañado de sus correspondientes comentarios y aclaraciones.


Como siempre, agradecer a aquellos que dedican su tiempo y esfuerzo a estas reseñas, que son la mejor promoción que se puede tener en este nuestro pequeño universo rolero.

Las reseñas las podréis encontrar aquí: 






lunes, 12 de agosto de 2013

Lectura recomendada: Los olvidados de Roma

Pobres, esclavos, libertos, soldados, gladiadores, mujeres plebeyas, criminales… A lo largo de “Los olvidados de Roma” vemos desfilar una fanfarria heterogénea de gentes comunes, de exiliados sociales, y de mujeres corrientes.

Robert C. Knapp, en esta obra editada por Ariel (Editorial Planeta), nos desgrana el día a día, sus diversas vicisitudes y realidades de aquellos hombres y mujeres comunes, dándoles voz con la multitud de epígrafes que emplea, ya sean los célebres graffitis que tanto abundan en Pompeya y otras ciudades romanas, como las inscripciones de todo tipo que se encuentran en tumbas, caminos y muros. Emplea además los textos encontrados en las numerosas cartas que han podido estudiarse, siendo un magnífico testimonio de primera mano sobre el pensar y vivir de la gente común.

Además, tras mostrarnos a la plebe corriente –por decirlo de algún modo-, la obra nos va exponiendo a lo largo de sus capítulos la vida de los más desfavorecidos, pobres y mendigos; así la dureza de la vida de los esclavos en el campo y la diferencia de estos cuando conviven con sus amos en la ciudad; las excentricidades y artes de los libertos; sin olvidar a los soldados, extraños y ajenos al mundo civil; el mundo aparte y célebre de los gladiadores; la sórdida realidad de los lupanares; para finalizar con los temidos bandidos y piratas.

Contenidos de la obra (la cual tiene algo más de 400 páginas; además, en su parte central podemos admirar numerosas fotos sobre los diversos temas que se tratan en el libro):

Introducción: Recordar a los olvidados
En el medio: hombres corrientes
Sus propias vidas: mujeres corrientes
Sometimiento y supervivencia: los pobres
Sobrellevar las cadenas: los esclavos
Tras la esclavitud: los libertos
Una vida en armas: los soldados
Sexo en venta: las prostitutas
Fama y muerte: los gladiadores
Más allá de la ley: bandidos y piratas
Discurso de despedida

Una obra interesante que ayuda a comprender un poco mejor la realidad de aquellos tiempos, cuando uno tenía la mala suerte o desgracia de no ser un honestior.


¡Fors Fortuna y que el divino Augusto os sea propicio!

lunes, 5 de agosto de 2013

Lectura recomendada: Sesenta millones de romanos


La vida de la plebe, de la gente del común, de esos pobres que aún siendo mayoría apenas tienen cabida en la literatura de grandes romanos como Cicerón o Plinio, a esa mayoría que en realidad eran Roma, se les dedica el presente libro.

El título de esta obra, “Sesenta millones de romanos”, hace hincapié en la Roma imperial, en los humiliores –los humildes-, los cuales engloban grosso modo a los plebeyos, los artesanos, esclavos, mujeres y demás. Aquí tenemos en cierta medida, más que una usual vida privada, un estudio serio sobre cómo vivían –o mejor dicho, sobrevivían-, qué sentían, el lugar que les correspondía en aquel mundo tan duro y brutal que fue la civilización antigua, así como sus aflicciones físicas y mentales…

Jerry Toner nos desgrana lo que llama la “cultura del pueblo”. El modo de vida de la plebe en toda su amplitud, de lo que llama la “no-elite”. En esta obra no nos encontraremos con senadores o caballeros, nada de pulcras togas y discursos. Aquí nos salpicará la sangre del anfiteatro, nos aturdirá el hedor de las callejas y burdeles, nos abordarán los dementes… Veremos como resolvían el día a día los hambrientos plebeyos, su escasa salud mental, el desenfreno de las Saturnalias y las prácticas mágicas del día a día, cómo percibían el mundo y de que modo lidiaban con las autoridades, o bien se aprovechaban de ellas.

La obra está editada por Ediciones Crítica, constando de más de 300 páginas.

El índice temático es el siguiente:

Introducción: Cultura de élite y cultura del pueblo

Capítulo 1: Resolución de problemas
Problemas y riesgo
Gestión familiar
Ganar dinero
Créditos subprime
Relaciones sociales
Poder, política y economía moral
Recursos populares para la resolución de problemas
Conclusión

Capítulo 2: Salud mental
¿Qué es una enfermedad mental?
El discurso mental en la sociedad romana

Capítulo 3: El mundo al revés

Capítulo 4: Sentidos comunes

Capítulo 5: Resistencia popular

Conclusión: Hacia una cultura del pueblo cristiana

Una lectura amena y recomendable, con multitud de detalles de todo tipo, ciertamente útiles para comprender mejor a la plebe romana.


¡Fors Fortuna, lusitores!

viernes, 26 de julio de 2013

Curiosidades del mundo antiguo: pero… ¿cuánta gente habitaba el imperio romano?

¿Cuánta población vivía en el imperio romano? ¿Y cómo se distribuían por sus provincias? Dar respuesta a estas preguntas no es tan sencillo como pueda creerse. Los estudios al respecto son complejos y muy variables. Sin embargo, existe cierto consenso en relación a ciertos parámetros de mínimos y máximos; ya sea en el total del Imperio como por zonas geográficas. Mi fuente principal es el The Cambridge Ancient History – Volume XI (The High Empire A. D. 70-192) Second Edition.

Aquí expongo las poblaciones de dos periodos concretos, los cuales creo que serán de gran ayuda para los Iniciadores cuando necesiten imaginar tanto la cantidad de personas, como la densidad de población de las diversas regiones y provincias –esencial para la descripción de las mismas-.

La siguiente tabla muestra la población del Imperio en el 14 d. C., dividida en dos grandes regiones: el oriente helénico, y el occidente latino; que groso modo representan una división tanto lingüística como cultural.

El primer parámetro muestra las áreas -1.000 km²- de las regiones mencionadas, el segundo la población en millones, y el tercero la densidad de población por km².

Oriente helénico
Región
Área
Población
Densidad
Hélade
267
2,8
10,5
Asia Menor
547
8,2
15
Oriente*
109
4,3
39,4
Chipre
9,5
0,2
21,2
Egipto
28**
4,5
160,7
Cirenaica
15
0,4
26,7
Total:
975,5
20,4
20,9
*Hace referencia a Siria, Judea y Arabia Petrea.
**En este caso no cuentan las regiones desérticas.

Occidente latino
Región
Área
Población
Densidad
Italia
250
7
28
Sicilia
26
0,6
23,1
Cerdeña/
Córcega
33
0,5
15,2
África***
400
3,5
8,8
Hispania
590
5
8,5
Galia/
Germania
635
5,8
9,1
Danubio
430
2,7
6,3
Total:
2.364
25,1
10,6
*** África Proconsularis y Numidia; aún faltan las dos provincias mauretanias.

Total imperial
3.339,5
45,5
13,6


*          *          *


La siguiente tabla muestra el Imperio en el año 164 d. C. El parámetro del área no se muestra al ya estar indicada en la interior tabla; sí se indican la población por regiones y su densidad. Además, se indica en que porcentaje se incrementó la población tras esos 150 años de historia imperial. En esta tabla ya se incluye una conquistada Britania.
Tras la caída de Roma y la barbarie de la Edad Media, la población disminuyó drásticamente. Como curiosidad, el último parámetro indica cuando volvieron esas regiones a alcanzar la población que llegaron a tener en tiempos imperiales. Tardaron siglos en volver a recuperar tales índices de población.

Oriente helénico
Región
Población
Densidad
Incremento
Año
Hélade
3
11,2
7,1
1650
Asia Menor
9,2
16,8
12,2
1875
Oriente
4,8
44
11,6
1875
Chipre
0,2
21,1
-
1900
Egipto
5
178,6
11,1
1850
Cirenaica
0,6
40
50
1850
Total:
23,1
23,5
12,3
-

Occidente latino
Región
Población
Densidad
Incremento
Año
Italia
7,6
30,4
8,6
1250
Sicilia
0,6
23,1
-
1250
Cerdeña/
Córcega
0,5
15,2
-
1250
África
6,5
16,3
85,7
1825
Hispania
7,5
12,7
50
1200
Galia/
Germania
9
14,2
55,2
1200
Danubio
4
9,3
48,1
1100
Britania
2
12
-
1600
Total:
38,2
15,1
42,2
-

Total imperial
61,3
15,9
34,9
-


Recordar que estos valores son aproximativos, una guía de base arqueológica y especulativa. ¡Que Minerva haya guiado mi mano con acierto!