miércoles, 27 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Equirria -27 de febrero-


Festival en honor a Marte durante el cual se realizaban distintas carreras a caballo, incluyendo carreras de carros –las bigae tiradas por dos caballos-. Este festival de marcado carácter bélico se realizaba justo antes de marzo, mes consagrado a Marte, deidad de la guerra y el suelo patrio. Durante marzo se adiestraban especialmente las tropas, por lo que las Equirria eran tanto una demostración de devoción a Marte como un puro y práctico entrenamiento ecuestre, lo que además ayudaba a motivar a la tropa. Por ello, puede decirse que este festival “abre” los diferentes ritos en honor a Marte y la guerra –se guerreaba por norma general de marzo a octubre, ya que el invierno era especialmente duro y desfavorable, especialmente cuando se disponían escasos medios bélicos y humanos, como los que sufría tanto la Roma de los reyes, como la joven República-.
Cabe decir que tras estas Equirria de finales de febrero, se realizaban lo que se llamaban "segundas equirrias" durante el 14 de marzo.

Origen
Según los antiguos fue el propio Rómulo el que las instituyó para honrar a Marte –su propio padre según el mito-, celebrándose en el campo que lleva el nombre de tal deidad: el Campus Martius. Este lugar estaba situado en el exterior del pomoerium original de Roma, ya que estaba prohibida manifestación bélica alguna en el interior de ese límite sagrado.

El lugar de la celebración
Las Equirria requerían de un terreno llano y extenso, siendo perfecto el Campo de Marte. Según algunos las carreras se llevarían a cabo cercanas al Altar de Marte, o bien en el Tarentum, donde se realizaban ejercicios hípicos, y que era a su vez el lugar de celebración de los Juegos Seculares que conmemoraban los diferentes centenarios de la ciudad desde su fundación. Otra opción sería el Trigarium –de triga, carro tirado por tres caballos-, cuya función también era facilitar los ejercicios ecuestres. Ambos lugares carecían de edificaciones permanentes debido a su peculiar carácter “campestre”, ya que incluso podía servir de ocasional pasto para los caballos.
Cuando el Tíber inundaba el Campo de Marte, lo que tampoco era excepcional, las Equirria se trasladaban al monte Celio, el cual tornaba entonces su nombre en Campus Martialis.

Lustraciones, y algo más…
La idea principal de este festival era purificar el elemento ecuestre del ejército romano, lo que incluía tanto a monturas como a sus jinetes y pertrechos militares. Aunque no dispongamos, desgraciadamente, de muchos detalles al respecto, es muy posible que el Flamen Martialis sacrificase un buey en el Altar a Marte, lo que daría comienzo a las carreras.
Cabe tener en cuenta que Marte era una deidad con un aspecto siniestro. Pese a no ser un di inferi –una deidad infernal-, al parecer no era negativo que alguna montura o jinete falleciese durante el festival. Las carreras a menudo eran muy competidas y brutales. Los accidentes eran comunes y realmente espectaculares. ¿Podría tratarse de algún tipo de sacrificio humano disimulado, primitivo o incluso olvidado?

domingo, 24 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Regifugium -24 de febrero-


Curioso festival en el que se conmemoraba la huída del último rey de Roma, Tarquinio el soberbio, expulsado por el antiguo senado, lo que dio nacimiento a la República romana. Aunque cabe aclarar que el origen de este festival no estaba exento de cierta controversia ya desde tiempos antiguos, tan dudosa era su propia instauración.

Según Ovidio o Verrio Flaco, fue instituido por y como se ha descrito anteriormente, otros, sin embargo, como Plutarco, aseguran que no tiene relación alguna con la expulsión de Tarquinio el soberbio –indudable hecho histórico-.

Rex Sacrorum
Existe en Roma la figura sacerdotal del Rex Sacrorum, creada para suplir los deberes religiosos de la realeza romana. Este sacerdote se encargaba de llevar a cabo los sacrificios propios de los reyes, siendo uno de los grandes sacerdotes del Estado romano. Debe tenerse en cuenta que los romanos pese a sus innovaciones en religión también eran muy conservadores, por lo tanto, aunque en tiempos de la República careciesen de la figura real, los sacrificios y ritos no podían obviarse negligentemente. Se creaba un cargo sacerdotal ex profeso para ello: el Rex sacrorum.

Este sacerdote tenía prohibidos los vínculos políticos, cívicos o militares, teniendo vedada la entrada en la comitia. Sin embargo, según tradición debía realizar algunos ritos en tal foro o plaza pública. Por ello debía acudir a ese lugar para realizar tales ritos y sacrificios. Tras realizar el último sacrificio “huía” teatralmente en lo que se conocía como el “quando Rex comitiavit fas”, o bien, “quando Rex comitio fugit”, esto es, la huída del rey sagrado de la comitia. No era raro que fuese perseguido por una entusiasta multitud plebeya hasta que abandonase la plaza.

Entonces, su origen y naturaleza son…
Debido a las similares circunstancias se confundía –y sucede hoy día- el origen y naturaleza de tal festival. ¿El origen es la expulsión de Tarquinio?, o ¿es la huída del Rex Sacrorum de la comitia, pese a suplir precisamente a la realeza? No cabe olvidar que el nombre del festival simplemente significa “la huída del Rey”.

Los autores modernos se decantan más por la segunda opción, aunque con algunas variaciones, haciendo hincapié en que el rito podía ser tan antiguo y primitivo que en realidad podía simplemente recrear algún tipo de carrera sagrada y anual que debían realizar los reyes en el Lacio. Carrera que si perdía podía acarrear la muerte ritual del rey y la designación de su sucesor –obviamente, el que le vencía en tal lid atlética-.

Nota del autor
Según algunas fuentes, durante este festival participaban los salii, sacerdotes asociados a Marte, pero no existe confirmación al respecto. En teoría asistirían al Rex Sacrorum durante los sacrificios, siendo de carácter apotropaico –contra males diversos y daemonii-, o bien se trataría del sacrificio de un animal que actuaba como símbolo de los males de la ciudad, siendo sacrificado para que estos fuesen eliminados.

sábado, 23 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Terminalia -23 de febrero-


Festival en honor a Terminus, deidad protectora y garante de los límites e hitos, tales como los que marcaban los lindes de las propiedades y otros territorios. Por ello era de capital importancia para los campesinos, ya que marcaba y garantizaba los lindes de las propiedades agrarias.

Terminus
El culto a esta deidad fue instituido por el propio Rómulo, aunque algunos consideran que fue Numa Pompilio, siendo una divinidad de origen sabino. En ocasiones se asimila a Júpiter, en cuyo caso se le denomina como Júpiter Terminalis. Incluso se cree que el gran templo de Júpiter Óptimo Máximo se edificó sobre una antigua capilla en honor a Terminus. En el interior del templo se conserva un arcaico hito, del que se dice que siempre debe “observar” el cielo. Por ello existe una pequeña abertura para que sobre el mismo siempre se vea el cielo.

Terminus era representado por un busto sobre un pedestal o pilar, o un simple mojón con una piedra toscamente tallada para que asemejase una cabeza humana. No todas las representaciones eran obras de “arte”. Lo importante era que estuviese presente en el linde aunque fuese en forma de piedra, similar a un obelisco aunque de menor tamaño y elaboración. Cuando se deseaba instalar uno de estos terminus se hacía un agujero en el suelo, se sacrificaba un animal –oveja o lechón-, enterrando sus huesos, cenizas y sangre. Tras esto se colocaba el hito.

El festival rústico
Durante la Terminalia las familias adyacentes y propietarias del terminus engalanaban el busto de la deidad con ofrendas florales -lo que habitualmente hacían dos o tres familias-. El más anciano de cada familia elaboraba una pira, la cual era encendida con fuego traído del hogar familiar por la esposa del pater familias. Esta hoguera hacía las veces de rústico y tosco altar. Los vecinos, en silencio, se congregaban alrededor de este fuego, vestidos de blanco. La niña más joven de la familia llevaba en una cesta de mimbre las ofrendas a Terminus: grano, pasteles de miel y vino, símbolos agrarios básicos. Estas eran arrojadas a la hoguera.
Además, cada familia sacrificaba una oveja y un lechón, cuya sangre manchaba el hito. Durante este rito se cantaban himnos y alabanzas a la deidad. Tras esto se celebraba un banquete.

El festival en Roma
En la ciudad se celebraba en el linde de la ciudad con Laurentum –en el cruce de la vía Ostiense con la Laurentina, en el sexto miliario-, una localidad cercana, y según creencia antigua, la primera frontera que tuvieron los romanos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Caristia / Cara Cognatio -22 de febrero-


Una vez finalizados los festivales de naturaleza fúnebre –Parentalia, Feralia-, la Caristia hace hincapié en el fortalecimiento de los lazos familiares entre los vivos. Por ello se realiza un gran banquete nocturno al que están invitados todos los miembros de la familia, incluyendo especialmente a los que tengan algún tipo de rencilla o disputa inacabada, siendo la idea primordial de la Caristia la búsqueda de una reconciliación.

Es sumamente grato, conmovedor y esperanzador para muchos el asistir a tal banquete, ya que no cabe olvidar que durante nueve días se han celebrado festivales en los que se recuerdan a los familiares fallecidos, acto doloroso y sobrecogedor en la mayoría de los casos.

Durante el banquete es habitual el intercambio de regalos de diverso tipo –se les conoce como sportula-, siendo común que los presentes sean acompañados de pan y vino. A su vez, se honran a los Lares familiares con alimentos e incienso.

Además, cabe recordar que según el antiguo calendario romano el mes de febrero era el último del año –ya en tiempos del Imperio es diciembre-.

Este festival era especialmente popular en las provincias más romanizadas del Imperio, perviviendo al propio Imperio con algunas variaciones, quizás hasta el siglo VI, para ira de los sacerdotes cristianos, molestos por los excesos báquicos de tales cenas familiares.

Ovidio en sus Fasti describe el festival del siguiente modo:
“La festividad siguiente recibe el nombre de Caristia por los familiares queridos. Una muchedumbre de parientes acude ante los dioses de la familia. Resulta realmente consolador apartar la mirada de las sepulturas en que yacen los allegados que han fallecido y dirigirla a los vivos, así como, después de haber perdido a tantos, contemplar lo que aún queda de nuestra sangre y calcular el grado de parentesco. Pero ¡qué vengan sólo los virtuosos! Lejos, muy lejos de aquí, el hermano impío y la madre que se muestra cruel hacia sus propios hijos; aquel que piensa que su padre vive demasiado tiempo; el que intenta calcular los años que aún le quedan a su madre; la suegra malvada que acosa a la nuera, a la que odia. Vosotros, los virtuosos, ofreced incienso a los dioses de la familia (dicen que la dulce Concordia muestra especialmente su asistencia en ese día) y ofrendad también alimentos para que el plato que les sirve-garantía de una veneración que les es grata- sirva de alimento a los Lares de túnica remangada.”

jueves, 21 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Feralia -21 de febrero-


Festival funerario en honor a los Manes, espíritus de los muertos, especialmente los familiares difuntos. Este tipo de festividad es propia de febrero, al que se le asocian todo tipo de purificaciones y lustraciones rituales. Marca el día final de las Parentalia, ya que la Caristia del 22 de febrero se considera un festival diferenciado.

Etimología de feralia
Procede, según Varrón, de “inferis et ferendo”, esto es, llevar alimentos al Inframundo. Al fin y al cabo, el rito principal del festival es llevar ciertos alimentos a las tumbas y sepulcros de los parientes. Concretamente sal, vino empapado en vino puro y un poco de leche, alimentos básicos para la nutrición en el mundo antiguo y pre-industrial.

Instituido por Eneas
Este festival fue instituido por Eneas al honrar la tumba de su padre Anquises, ofreciéndole precisamente esos alimentos, y una corona de violetas.

Aquí tienes una curiosa narración sobre el origen del festival, y lo que sucede si se celebra negligentemente.

“Aplacad las almas de los padres y llevad pequeños regalos a las piras extintas. Los manes reclaman cosas pequeñas; agradecen el amor de los hijos en lugar de regalos ricos. La profunda Estigia no tiene dioses codiciosos. Basta con una teja adornada con coronas colgantes, unas avenas esparcidas, una pequeña cantidad de sal, y trigo ablandado en vino y violetas sueltas. Pon estas cosas en un tiesto y déjalas en medio del camino. No es que prohíba cosas más importantes, sino que las sombras se dejan aplacar con éstas; añade plegarias y las palabras oportunas en los fuegos que se ponen. Eneas, promotor idóneo de la piedad, trajo estas costumbres a tus tierras, justo Latino. Llevaba regalos rituales al Genio de su padre; de él los pueblos aprendieron los ritos piadosos. Mas hubo una época, mientras libraban largas guerras con las armas batalladoras, en la cual hicieron omisión de los días de los muertos. No quedó esto impune, pues dicen que, desde aquel mal agüero, Roma se calentó con las piras de sus suburbios. Apenas puedo creerlo; dicen que nuestros abuelos salieron de sus tumbas, quejándose en el transcurso de la noche silenciosa. Dicen que una masa vacía de almas desfiguradas recorrió aullando las calles de la ciudad y los campos extensos.

Después de ese suceso, se reanudaron los honores olvidados de las tumbas, y hubo coto para los prodigios y los funerales. Mientras tienen lugar estas ceremonias, tened paciencia, jóvenes sin marido; que la tea de pino aguarde días puros y que la horquilla ganchuda no arregle tu pelo de doncella que parecerá madura a su madre ansiosa. Guarda tus antorchas, Himeneo –divinidad del matrimonio-, y retíralas de los negros fuegos. Los llorados sepulcros disponen de otras antorchas. Que los dioses también se oculten tras las puertas cerradas de los templos, que los altares pasen sin incienso y las fogatas permanezcan sin fuego. Ahora andan vagando las almas sutiles y los cuerpos enterrados en los sepulcros; ahora se nutren las sombras del alimento servido. Pero esto no dura más que los días que quedan del mes que son los pies que tienen mis versos. A este día lo llamaron Feralia porque trae las exequias. Es el último día para propiciar a los Manes.”

Dea Tacita –la silenciosa, o muda-
Lo más llamativo y exótico del festival es una siniestra divinidad que recibe el nombre de Tacita, la silenciosa, elemento central del rito de esa noche.

Mejor que una descripción, es que el propio Ovidio en sus Fasti explique su origen y el rito llevado a cabo durante este festival:

Origen
“Ahora querrás saber por mí quién es la diosa Muta. Aprende lo que me es conocido por los viejos de antaño. Júpiter, vencido por el amor desmesurado de Yuturna, aguantó mucho, lo insufrible para un dios de su categoría. Ella, ora se ocultaba entre los avellanares de la selva, ora saltaba a las aguas, con ella emparentadas. Júpiter reunió a las ninfas, cuales quiera que habitaban en el Lacio, y les espetó las siguientes palabras en medio del corro: «Vuestra hermana tiene celos de sí misma y evita acostarse con el dios supremo, cosa que le sería provechosa. Ocuparos de los dos, pues si mi placer ha de ser grande, grande será el beneficio de vuestra hermana. Cuando eche a huir, poneos delante de ella al borde de la orilla para que no zambulla el cuerpo en el agua del río». Esto dijo. Todas las ninfas del Tíber asintieron y también las que agasajan tu tálamo, divina Ilia. Casualmente había una náyade, de nombre Larunda, aunque su nombre antiguo tenía la primera sílaba duplicada por error. Almo le había dicho muchas veces: «Hija, contén la lengua», pero ella no la contenía. Así que dio con el lago de su hermana Yuturna, le dijo: «Aléjate de las orillas», y le refirió las palabras de Júpiter. También visitó a Juno y le dijo, compadeciéndose de las casadas: «Tu marido está enamorado de la náyade Yuturna». Júpiter se encolerizó y arrancó a la náyade la lengua de que se había servido imprudentemente, y llama a Mercurio: «Llévatela donde los Manes; ese es el lugar apropiado para los silenciosos. Será ninfa, pero ninfa de la laguna soterrada». Se cumplen las órdenes de Júpiter. El bosque acogió a los que llegaban; se cuenta que ella entonces resultó del agrado del dios que la conducía. Éste se aprestaba a la violencia, ella suplicaba con el rostro sustituyendo a las palabras, esforzándose en vano por hablar con su boca muda. Quedó embarazada y parió dos gemelos: los Lares, que guardan y vigilan siempre las encrucijadas de nuestra ciudad.”

Esta bellísima ninfa Larunda, como puede verse, tenía el grave defecto de la indiscreción. Era incapaz de guardar un secreto, y por ello fue castigada severamente por Júpiter, que ciertamente tenía poco de bondad y misericordia. Ocasión que no desaprovechó Mercurio al dejarla embarazada de los Lares.

Pese a este origen tan negativo, Numa Pompilio aconsejaba su culto, asegurando que el silencio era tan importante como la elocuencia.

Rito de Tacita
He ahí que una vieja cargada de años se sienta entre las muchachas y cumple con el rito de Tácita aunque ella misma no se está callada, y coloca en la parte del umbral tres granos de incienso con tres dedos, en el punto donde un minúsculo ratón se ha abierto un camino oculto. A continuación ata un trompo encantado a un trozo de plomo oscuro, y remueve en la boca siete habas negras, y quema al fuego la cabeza de un pececillo que ha untado de alquitrán y cosido atravesándolo con una aguja de cobre. También vierte vino; el vino que queda se lo bebe o ella misma o las acompañantes, aunque ella más. «Hemos amordazado las lenguas de los enemigos y las bocas hostiles», dice la vieja conforme se va, saliendo borracha.”

Como puede verse, una anciana –posiblemente una bruja de aquellos tiempos-, hace el papel de muda ninfa, con el nombre de Tacita. En realidad, no son pocas las viejas que esa noche escogen ese papel nocturno, sagrado y fúnebre. Visitan aquellos lugares donde las familias honran a los Manes, lo que incluye domicilios y necrópolis. Para los romanos la visita de esta mujer no es asunto baladí, siendo capital para llevar a cabo los ritos correctamente.

Este rito juguetea entre la religión, la superstición y la brujería, tan extraño era a los propios romanos. De hecho, no es raro emplear a esta divinidad en diversas maldiciones, aunque con el nombre ligeramente variado: mutae tacitae.


domingo, 17 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Quirinalia -17 de febrero-


Festival en honor a Quirino, que no es otro que Rómulo divinizado –el término exacto para este tipo de transformación de mortal a divinidad es apoteosis-. Según los más antiguos mitos Rómulo “desapareció” un 17 de febrero durante una tormenta repentina que se presupone de origen divino y que le transportó a los cielos. Las malas lenguas, sin embargo, aseguran que fue asesinado por miembros del senado de aquella época remota y que la invención de la tormenta fue una coartada.

Divinización de Rómulo
Este tipo de “trascendencia” divina que parece burlar la muerte es común a ciertas culturas, asociadas a héroes que finalmente quedan vinculados a las divinidades, o como en el caso de Rómulo, se transforman en uno –la escalera de Jacob o el propio Mahoma-. Sin embargo, el caso de Quirino es algo más complejo. Aunque lo que importa en referencia al festival es que se le adoraba como una divinidad antigua, fundadora de la ciudad, y que por ello se le ofrecían sacrificios.

¿Divinidad guerrera sabina, Rómulo divinizado, un aspecto de Jano?
En origen es una divinidad guerrera sabina, pero en tiempos de la República se le asocia tanto a Rómulo como a Jano, en una de las muchas readaptaciones que vivió la religión romana, que nunca fue inmutable, y que contrario a lo que suele creerse, no debe tanto al mito griego. Como autor hago hincapié en ello: los mitos itálicos a menudo eran autóctonos, aunque con el tiempo se les dio un cariz helénico. Es importante indagar un poco para comprender el origen de estas divinidades y sus mitos.

El festival
Desgraciadamente se sabe muy poco del festival, aunque puede decirse que es una parentatio, un festival funerario para honrar a Rómulo. Sí sabemos que debía celebrarse en la colina del Quirinal –collis quirinalis-, antiguo asentamiento de los sabinos. Allí existía un sacellum quirini in colle, un templo, cuya entrada estaba flanqueada por dos mirtos sagrados, uno representando a los plebeyos, y el otro a los patricios.

Se cree que se le ofrecían sacrificios en ese día, sin saber si el festival era muy popular o no, aunque cabe decir que en tiempos del Imperio no era una divinidad célebre, casi olvidada.

Cabe decir que este festival era uno de los más antiguos celebrados por los romanos.

El Flamen Quirinalis
El culto a Quirino estaba liderado por el Flamen Quirinalis, uno de los tres grandes flamines, o sacerdotes, de la religión pública romana, subordinado únicamente al Flamen Dialis y al Martialis.

Este flamen presidía tres festivales, además de la Quirinalia: Consualia, Robigalia y Larentalia. Se le asociaban divinidades como Virites, Hora, Consus, Robigus, Larenta, Jano y el propio Quirino-Rómulo. Todas poco populares –salvo Jano-.

viernes, 15 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Lupercalia -15 de febrero -


Uno de los festivales romanos más interesantes y primitivos, anterior incluso a la fundación de Roma –sí, aunque parezca imposible o paradójico-, siendo en origen un ritual de fertilidad del ganado asociado a los pastores, aunque después se vinculó a su vez con la fertilidad de las gentes de la república y el Imperio romanos. Sin olvidar que pretendía otorgar protección contra los temibles lobos.

En honor al dios Luperco… ¿o no?
En principio, siendo la idea más aceptada, celebrado en honor a Luperco, una deidad asociada a la fertilidad del ganado cuya exacta naturaleza y mitología se escapaba incluso a los romanos, que terminaron asimilando a Fauno aunque posea algunas características propias de Marte, deidad de la guerra pero ante todo garante y protector del suelo patrio romano.

Aquí tienes un enlace donde se detalla un poco más a esta feraz divinidad: Fauno

Sin embargo, los romanos no tenían muy clara a cual de las divinidades se honraba. No todos pensaban que se tratase de este Fauno o Luperco. Livio nos habla de una desconocida deidad denominada Inuus; Justino “inventa” una deidad llamada precisamente Fauno Luperco; Servio asegura que se trata de Liber; incluso se llega a pensar en Juno, pues los sacerdotes del culto –los luperci- llevan unos primitivos taparrabos de cuero que reciben el nombre de “iunonis amiculum”. Según los griegos se trata de Pan Liceo, que en cierta medida no deja de ser el Fauno helénico.

Pese a todas estas posibilidades, prevaleciendo la de Luperco, es más que posible que el nombre de la deidad fuese secreto y hubiese quedado en el olvido, aunque como pista siempre nos quedará el saber que está asociado al Palatino, a la fertilidad y por supuesto, al lobo.

Nota del autor
Personalmente considero que la deidad en realidad no era otra que un primitivo Marte, pero claro, nadie puede ofrecer pruebas concluyentes para este misterio de la antigüedad.

Origen del rito
Extendida era la idea de que fueron instaurados por Evandro, griego emigrado al Lacio desde Arcadia, sabio cuya naturaleza en tiempos históricos era mítica –siendo una especie de héroe relacionado con la escritura y la civilización-.

Pero no son pocos los romanos que aseguran que el origen de tales ritos son puramente itálicos, antiguos y desvinculados de Evandro o cualquier influencia foránea, siendo los fundadores Rómulo y Remo con la misión de proteger a los pastores de los ataques de los lobos de la región. Incluso el nombre de Lupercalia puede traducirse como “festival del lobo”, aunque existen otras posibilidades.

Cicerón nos asegura su antigüedad en Pro Caelio, 26:
“…esta cofradía salvaje y agreste, de hermanos en figuras de lobos la unión silvestre de los cuales se estableció antes que la civilización y las leyes”.

La gruta del Lupercal en el Palatino
El festival inicia su celebración en esta mítica cueva donde los gemelos Rómulo y Remo fueron amamantados por la célebre Loba Capitolina –asociada a Luperco, algunos dicen que metamorfoseado en dicha loba-. El lugar es bien conocido y venerado por los romanos, los cuales respetan sobremanera el lugar donde fueron criados los fundadores de la ciudad.

Cerca de la entrada de la gruta existe un altar y un bosquecillo sagrado en honor a Luperco, así como una fresca y antigua fuente alimentada por un pequeño riachuelo, por el cual según la leyenda llegaron Rómulo y Remo transportados por una humilde cesta, cuyo paso fue detenido por los raíces de una higuera.

La higuera, ya considerada sagrada, recibe en latín el nombre de Ficus Ruminalis. Existen dos antiguas hipótesis en relación a este nombre. O bien procedía del nombre que daban los etruscos a Roma: Ruma, y de aquí los de Rómulo y Remo. O como decían los eruditos romanos procede de rumis o ruma, que puede traducirse groseramente como “mamas, pechos, tetas”, en relación a las de la Loba Capitolina y su papel como nodriza de los gemelos.

Los lingüistas modernos sin embargo la derivan de Rumon, una arcaica denominación que recibía el río Tíber, y quizás el nombre más antiguo nombre de la ciudad de Roma.

En tiempos de Tarquinio Prisco, y siempre según las leyendas y mitos romanos, la higuera fue trasplantada milagrosamente por el augur Attus Navius hasta la zona de los comicios, por lo que solo quedarían vestigios de la misma frente a la gruta Lupercal.

Sin embargo, según el historiador Livio cuando en el 296 a. C. se erigió una estatua de la loba con los dos gemelos amamantándose de ella –sí, el célebre conjunto escultórico de los gemelos y la Loba Capitolina-, la higuera aún estaba situada cercana a la gruta. Misterio arqueológico incluso para los romanos de la antigüedad.

La sociedad de los lupercos -sodales luperci-
“…vencido Amulio por Rómulo y Remo, vinieron éstos corriendo con algazara al sitio donde siendo niños les dio de mamar la loba; que la fiesta es imitación de aquella carrera, y los nobles van por todas partes hiriendo a los que al paso se presentan, como entonces corrieron desde Alba Rómulo y Remo con espada en mano; y que el llevar a la frente el acero ensangrentado es símbolo de la carnicería y peligro por que entonces se pasó; y el limpiar la mancha de leche, recuerdo de su crianza.”

Existe una cofradía o colegio de sacerdotes cuya función exclusiva es participar en las Lupercalia, siendo su sede la gruta del Lupercal. Se trata de los luperci –más o menos “los hermanos del lobo”-, jóvenes de buenas familias. Instituidos desde tiempos realmente antiguos está dividido en dos grupos de quince miembros cada uno –en honor a Rómulo y Remo-: los fabii y los quinctilii; cada grupo liderado por un magister.

Estos nombres de origen noble denotan que al principio estas familias patricias ostentaban en exclusiva la participación en esta sodalitas, aunque con el tiempo esta regla se fue relajando, permitiendo que otras familias nobles pudiesen participar en ella. Ya en tiempos del Imperio incluso participan gentes que poco tienen que ver con aquella nobleza de la época republicana. De hecho, algunas familias de honestiores ven con malos ojos que sus hijos sean luperci debido al carácter grosero y brutal de los ritos lupercales.

En origen los luperci –adolescentes en la flor de la vida- debían superar una serie de pruebas feraces y cinegéticas en los bosquecillos que rodeaban Roma. Una vez superada esta iniciación se les consideraba adultos y preparados para llevar a cabo los ritos en honor a Luperco, o Fauno.

El cargo sacerdotal de luperci es anual, no es permanente en el tiempo, aunque algunos jóvenes pueden inscribirse en ella durante unos pocos años –existe constancia de tres años seguidos-. En principio, para los romanos más tradicionales, que son mayoría, es un honor participar en los ritos lupercales.

Julio César, admirador de la Lupercalia, creó en el 44 a. C. un tercer grupo de luperci: los julii. Siendo el primer magister de este grupo el famoso Marco Antonio. Además, durante un tiempo asignó a estos grupos lupercales de ingresos anuales, aunque fueron suprimidos en tiempos del imperio.

Inicio del festival: sacrificios
Tal importancia tiene el rito que está presidido por el Flamen Dialis, aunque no realiza más función que hacer acto de presencia: tiene prohibido incluso tocar a los animales que va a ser sacrificados. También asisten las vestales, las cuales ofrecen sacrificios incruentos de mola salsa –gachas elaboradas con harina salada con numerosas aplicaciones rituales, y por supuesto, culinarias. Lo habitual era emplear trigo de espelta-.

Los animales llevados para sacrificar son dos cabras o carneros –en teoría dos-, y un perro. Son víctimas poco habituales en los sacrificios romanos, pero están especialmente dotados en relación a la fertilidad.

Los magistri son los encargados de la inmolación empleando un cuchillo, mientras se entonan cantos en honor a Fauno. Una vez concluidos los sacrificios, los jóvenes deben situarse frente al altar, y con el mismo cuchillo empleado se manchan de sangre las frentes de los magistri.

Tras esta acción los luperci limpian sus frentes con retales de lana empapada en leche en un claro acto de purificación. Posteriormente todos deben emitir una sonora carcajada.

Los luperci desuellan a las cabras sacrificadas, elaborando para cada uno largas tiras de cuero y taparrabos –única vestimenta que emplearán durante la Lupercalia-. Las tiras reciben el nombre de februa en clara alusión a febrero, mes de las purificaciones en el calendario religioso romano.

Latigazos a la carrera
Una vez ataviados con los taparrabos –y adornados con una simple guirnalda de flores en la cabeza-, y esgrimiendo sus februa como primitivos látigos de dos colas o correas, parten de la gruta Lupercal iniciando una veloz carrera alrededor de la colina del Palatino, en lo que era un arcaico pomoerium –la demarcación más antigua de la ciudad-, la cual está marcada con diversas señales y piedras. Cada grupo de luperci sin embargo realiza la carrera en sentido contrario, encontrándose durante la carrera en numerosas ocasiones. Deben mostrar estos sodales luperci una clara actitud lasciva y primitiva, siendo parte del rito mismo.

Los luperci golpean a los que hallan a su paso con las februa. Se flagela especialmente a las mujeres –brazos y espaldas sobre todo-, para favorecer su fertilidad. Así lo relata Ovidio en los Fastos:
“Mujer casada, ¿qué estás esperando? No vas a ser madre gracias a hierbas todopoderosas, ni a plegarias, ni a mágicos encantamientos. Soporta con paciencia los azotes de una mano fecundante y muy pronto tu suegro recibirá el anhelado apelativo de abuelo.”

Sin embargo, la februa posee una poderosa naturaleza mágica y según la religión o superstición romana es capaz incluso de proteger o expulsar casi cualquier tipo de mal de carácter sobrenatural, incluyendo daemoni u otros males como maldiciones.

Cabe decir que no son pocos los que se congregan en el camino de los luperci, siendo un rito extremadamente popular que perdurará incluso en tiempos del cristianismo.

El banquete de los luperci
Finaliza el festival público con un banquete en la gruta del Lupercal en el que participan exclusivamente los luperci, los cuales disfrutan de la carne de las cabras o carneros sacrificados, todo bien regado con vino, exhaustos y hambrientos tras la carrera anterior.

Y con esto finaliza la descripción de uno de los festivales romanos más importantes y perdurables en el tiempo. ¡Que os sea propicia esta Lupercalia, lusitores!



miércoles, 13 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Parentalia -13 al 21 de febrero-


Importante festival en honor a los parientes difuntos, cuya duración es de nueve días, comenzando el 13 de febrero –los idus de ese mes- hasta el 21, cuando se celebra otra festividad relacionada con los antepasados: la Feralia.

Diferentes nombres para un mismo festival
Los romanos emplean distintos nombres para designar esta festividad, siendo el más “oficial” el de Parentalia. Sin embargo, en la literatura o en inscripciones se pueden encontrar cualquiera de ellas.

  • Parentalia
  • Dies parentales
  • Placandis manibus
  • Virgo vestalis parentatis
  • Parentatio tumulorum incipit

Primer día: la parentatio virgo vestalis
Las Parentalia las inaugura una vestal, que acude a la llamada Roca Tarpeya –la cual era una vestal, y por asociación, familiar de todas las vestales-, iniciando lo que sería el culto público para todo el estado romano.

Festival privado –sacra privata-
Pese a su carácter popular y multitudinario debe entenderse que se trata de un festival en principio privado y de índole positivo. No se trata de un festival para aplacar a los espectros y larvas, sino para honrar a los parientes queridos y añorados, difuntos que están en paz con los vivos, “habitando” en sus necrópolis a las afueras de las ciudades, tal y como es habitual en el mundo romano y griego. Asunto sagrado regulado por el ius sacrum con la supervisión de los pontífices y el propio estado romano.

Sacrificios en honor a los difuntos
Durante el festival los parientes visitan las tumbas de sus difuntos, tanto para honrarlos como para comprobar el estado del lugar en que se hallan. Es un sagrado deber del pater familias.
Se realizan libaciones de agua, miel, vino y aceite, además de la sangre de las víctimas sacrificadas –siempre animales de pelaje negro-, además de ofrendas de semillas y harina. Se decora la tumba con flores, habitualmente violetas, mientras se le despide solemnemente –Salve, sancte parens-.
Finalizan almorzando con el difunto, esto quiere decir, en su tumba –debe entenderse que en las cercanías de la misma, junto a ella…-, durante el festín los familiares suelen pedirle que vele por su buena fortuna, salud o que les conceda ciertos favores para la vida cotidiana.
En teoría no pueden asistir al banquete familiares que hayan sido condenados por la justicia o que tengan algún tipo de rencilla grave con otro miembro familiar.

Prohibiciones especiales –entre las Parentalia y las Caristia-
Debido al particular carácter de los diversos festivales llevados a cabo durante la mayor parte de febrero existen diversas prohibiciones o leyes suntuarias. Debe entenderse que es un mes de purificaciones y lustraciones.

  • Los templos deben permanecer cerrados, salvo aquellos en los que se realicen los ritos propios de los festivales de febrero
  • Está prohibido casarse.
  • Los magistrados no pueden llevar sus insignias visibles.

Un poco de historia
Según la leyenda y algunos eruditos romanos el festival fue instituido por Eneas para honrar a Anquises en su funeral, aunque otros dicen que fue el rey Numa.

Aquí un pequeño poema describiendo el rito según un escrito de Virgilio extraído de la gran Eneida (V 77 y siguientes):

“Aquí libando según el rito dos copas de vino puro
las vertió en tierra, dos de leche nueva, dos de sangre consagrada,
y esparce flores purpúreas y esto dice:
Salve, sagrado padre, de nuevo; salve, cenizas en vano
recobradas, y ánimas y sombras paternas”

Calendario religioso romano: Faunalia urbana -13 de febrero-



Este festival, celebrado en los idus de febrero, se realiza en el templo erigido en honor a Fauno en la isla Tiberina. El culto a esta deidad fue introducido en la ciudad a petición de los pontífices, que deseaban acercar a esta divinidad rústica a las gentes de Roma.
No se trata de un festival multitudinario, como puede ser su festival gemelo, la Faunalia Rústica. Sin embargo, las gentes cercanas a la isla Tiberina suelen acudir al festival, tal y como relata Ovidio en sus Fasti II: “El día de las Idus humean los altares del agreste Fauno en el lugar donde la isla rompe y separa las aguas”.
Una procesión se dirige al templo tiberino para ofrendar a Fauno bienes de origen rústico y pastoril, realizando danzas y un magnífico banquete. Se trata de un sencillo y casi íntimo festival.

El templo de la isla Tiberina –aedes Fauni-
La construcción de este templo –en realidad un pequeño aedes y un altar-, se inició en el 196 a. C., empleando para ello los fondos malversados de los pecuarii publici (arrendadores de pastos públicos para el ganado), gracias a la labor de los ediles plebeyos Cn. Domicio Ahenobarbo y C. Scribonio Máximo. Fue finalmente fundado dos años después por Domicio Ahenobarbo, ahora ejerciendo como pretor urbano, en los idus de febrero. El templo posee una minúscula arboleda que simboliza la naturaleza agreste de Fauno. Cercano se encuentra el mercado Boario de Roma, donde se concentra la venta de productos relacionados con la ganadería.

La proa de la isla Tiberina



viernes, 8 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Fornacalia –primera quincena de febrero-

Festival en honor a la diosa Fornax, más o menos una divinización o encarnación del horno, para honrarla como garante de la torrefacción del grano –secado y tostado del mismo-, asunto de suma importancia para la alimentación en el mundo antiguo –y no tan antiguo-. La elaboración de harina, ya sea de cebada, escanda o cualquier otro trigo, es la base alimenticia de numerosas civilizaciones, y en Roma no era diferente. Sin pan las masas eran presa del hambre, lo que provocaba tumultos violentos e incluso rebeliones.

Instituida por Numa Pompilio
El festival, según la más antigua tradición, fue instituida por Numa Pompilio para honrar a Fornax, en un claro ruego por su beneplácito. En los primeros tiempos la torrefacción no era un asunto sencillo. A menudo el grano quedaba quemado o poco tostado, lo que era una catástrofe. Por ello, el festival solicita la protección del grano a esta deidad tan panificadora.

Pero, ¿cuándo se celebra la Fornacalia? ¿Quién preside el festival?
Es una feria conceptiva, es decir, móvil y anual, aunque sin fecha exacta. Un sacerdote especial, el curio máximus, era el encargado de establecer la fecha cada año, siempre dentro de la primera quincena de febrero. Cada curia a la que estaban asignados los ciudadanos tenía su propio sacerdote, un flamen curiales –un curio menor subordinado al curio maximus-.
Éste sacerdote designaba la fecha e incluso la hora para cada curia, aunque no eran las mismas para todas. Exponía en el foro romano mediante unas tablillas de madera las diferentes fechas asignadas a cada curia, recordando claro, que todas se celebrasen en la primera quincena de febrero.

Tras exponer las tablillas el curio maximus entonaba un canto ritual, lo que daba comienzo oficialmente al festival.

Las treinta curiae existentes en Roma son instituciones arcaicas, asociadas tanto a los ciudadanos como a la tierra. Durante la República gozaban de cierta importancia, pero ya en tiempos del Imperio pierden sus atribuciones convirtiéndose en simples asociaciones que podrían definirse de vecinales, aunque dispondrían de una sede “social”.

La celebración
Cada familia celebraba en su hogar un pequeño sacrificio incruento ante el horno, para después realizar una comida en la que el pan era el protagonista principal. En concreto se trataba de la elaboración de un pan denominado far, elaborado de escanda al estilo de los antiguos itálicos, tostado de forma que más que un pan parecía un pequeño pastel. Aquellos que no dispusiesen de horno podían acudir a la sede de su curia para ello, lo cual hacían muchos.

La elaboración de estos pastelillos en el hogar familiar era en cierta medida el más sincero ofrecimiento a Fornax, una acción de gracias ritual.

Tras la pequeña celebración familiar, se realizaba una ofrenda en el horno situado en cada una de las sedes de las curiae. Habitualmente se trababa de pan de cebada, pastelitos de escanda, algunas frutas, harina y granos, todo ofrecido en sencillos cestos o platillos de barro.

A Fornax al final no se le rogaba únicamente por la torrefacción de los granos, a su vez se le podía que favoreciese la cosecha futura, así como la protección de los campos.

Cabe destacar que este festival era especialmente popular en Roma y el resto de Italia.

Stultum feriae –el festival de los bobos-
Aquellos que por encontrarse de viaje, ocupados en sus obligaciones o bien por pura ignorancia o dejadez, podían celebrar el festival fuera de fecha, exactamente el 17 de febrero, en lo que se llamaba “el festival de los tontos”, sin importar a la curia a la que perteneciese.

sábado, 2 de febrero de 2013

Calendario religioso romano: Amburbium -2 de febrero-


Este festival reúne a las gentes de Roma en una multitudinaria procesión diurna alrededor de la ciudad. Tres veces debe recorrerse el perímetro exterior de las antiguas Murallas Servianas. Presidida solemnemente por el pontífice máximo y otros cargos sacerdotales, destacando a los Hermanos Arvales. Estos también intervienen en otro festival similar, la Ambarvalia, que es similar al Amburbium pero de carácter rural.
Aunque en la procesión pueden verse representados todos los grupos sociales romanos, la mayoría son plebeyos, ansiosos de finalizar el largo recorrido y obtener la preciada carne de los animales sacrificados, siempre extramuros.

Animales sacrificados
En la procesión se llevan a los animales que serán sacrificados, denominados amburbiales victimae. Un toro, un cerdo y un morueco son las víctimas propicias. Esta combinación de animales para el sacrificio se denomina suovetaurilia, siendo común en otros rituales.

¿Cuándo se realiza esta lustración?
Este festival suele realizarse el 2 de febrero, pero al tratarse de una purificación que en forma de sacrificio busca la protección del Estado romano cuando esté se encuentra en peligro o amenazado, se puede realizar una procesión para protegerse o expiar dichos males, lo que incluye vaticinios negativos o prodigios. Por ello, a veces se realiza el festival en otras fechas, e incluso algunos años no se realiza.

Instituido por Numa Pompilio
Este rey modificó el primitivo calendario romano establecido por Rómulo, añadiendo enero y febrero. El Amburbium fue instaurado por Numa y, en origen, honraba a los di manes –espíritus de los fallecidos-.

Dos divinidades asociadas
Aunque el objetivo del festival es purificar y proteger Roma de posibles males, también se honran a dos divinidades muy vinculadas a la ciudad: Juno y Vesta. Por ello durante la larga procesión se llevan antorchas encendidas, representando el divino fuego vestal.

Descripción del festival
El genial autor Lucano describe un Amburbium en su obra Farsalia, solicitada por Julio César:

“Invitó a los temerosos ciudadanos a realizar la circunvalación de la ciudad, y a los pontífices rodear la longitud del límite sagrado por el perímetro exterior, purificando las murallas por medio de esta lustración. Una multitud le seguía con el cinto gabinio –llevado por los togados, ciudadanos romanos-. Sacerdotisas engalanadas con cintas lideran el coro vestal; solo ellas pueden contemplar la Minerva procedente de Troya. Tras ellas vienen los que conservan los dictados de los dioses –fata deorum- y los sagrados cantos, y aquellos que trajeron de vuelta a Cibeles tras bañarse en el pequeño Almo; y los doctos augures que observan a las aves en su vuelo sinistro; y los septemviros que presiden los banquetes rituales, así como la hermandad de los titii, y los salios portando los sagrados escudos en sus hombros, y el flamen tocado con su sombrero cónico rematado con su punta.”