jueves, 17 de julio de 2014

Calendario religioso romano: Laribus -1 de mayo-

Denario de L. Caesio (acuñado sobre el 112 -111 a. C.) En el anverso la efigie de Vulcano (o de Apolo); en el reverso los lares praestites, a veces identificados como los espíritus de Rómulo y Remo

Pequeño festival realizado en honor a los lares praestites –en origen, divinidades tutelares de las murallas de Roma, y por lo tanto, de los límites físicos de la ciudad-. Se les representa como dos jóvenes portando lanzas y en medio de ellos, un perro guardián.

Ovidio, en sus Fasti V (129-148) nos lo describe someramente, comparándolos con fieles perros guardianes, con una razón muy particular:
“Las calendas de mayo vieron la fundación de un altar a los Lares tutelares y de pequeñas estatuas a los dioses: Curio, precisamente, las había ofrecido; pero la mucha antigüedad las destruyó, y el largo envejecimiento ha dañado a la piedra. Sin embargo, la razón del apelativo que le dieron había sido el que con sus ojos lo conservan todo seguro. Se alzan también en nuestra defensa y presiden las murallas de la ciudad, y están presentes y nos traen auxilio. Ahora bien, ante sus pies estaba un perro tallado en la misma piedra. ¿Cuál fue la razón de estar junto al Lar? Ambos guardan la casa, ambos son fieles a su dueño también. Las encrucijadas son gratas para el dios, las encrucijadas son gratas a los perros. El Lar y el pelotón de Diana –los perros- ahuyentan a los ladrones. Pasan la noche en vela los Lares, en vela pasan la noche los perros…”

La razón de la comparación con los canes es que los lares praestites van ataviados con las pieles de estos animales, razón que escapa a los romanos. Es muy posible que en la primera antigüedad de los romanos se les sacrificase perros a estos lares; sacrificio ya caído en desuso en tiempos imperiales.

Plutarco y su explicación sobre los lares praestites
Autores antiguos, como Plutarco -aunque lo haga indirectamente-, asocia los lares praestites como guardianes de los límites de Roma, apostados en lo que en origen era un cruce de caminos, con Hécate. Diosa infernal, domina de las encrucijadas, acompañada siempre de una jauría de perros que aúllan como almas en pena. Por ello, estos lares estarían vinculados a esta deidad y a las brujas, al menos, en su brumoso origen en tiempos de los reyes etruscos que gobernaron Roma.

En la obra Cuestiones romanas (51), Plutarco se pregunta sobre estos lares:
“¿Por qué aparece colocado un perro al lado de los lares, con mucha propiedad llamados praestites, y ellos mismos aparecen cubiertos con pieles de perros?
¿Acaso praestites son «los que están colocados delante», y por eso tienen a su cargo la protección de la casa y, lo mismo que los perros, son motivo de terror para los extraños, mientras que se muestran amistosos y mansos con los miembros de la familia?
¿O resulta más verídico lo que cuentan algunos romanos? A saber: del mismo modo que los filósofos seguidores de Crisipo creen que continuamente nos acechan espíritus malignos, de los que se sirven los dioses como verdugos castigadores de los hombres impíos e injustos, así los lares son una especie de genios vengadores y démones punitivos que supervisan las vidas de las familias de las personas. Por eso van cubiertos con pieles de perro, y un perro aparece sentado a su lado, como hábiles que son estos animales para rastrear y perseguir a los malhechores.”

Reforma de Augusto

Como hizo con multitud de cultos y templos, el emperador Augusto restauró el culto y festival a los lares praestites, convirtiéndolos en lares estatales o publici –ganando para ellos mayor importancia y celebridad-. Desde ese momento comparten culto y templo con los lares compitales. Las efigies de estos lares se guardan en la Regia, cerca del templo a Vesta, en Roma; aunque cabría puntualizar que antes de tiempos imperiales se guardaban en el sacellum larum, o aedes larum, templo dedicado por Rómulo a estos lares.

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