domingo, 23 de agosto de 2015

Calendario religioso romano: Festival de Bona Dea -1 de mayo y principios de diciembre-



Bona Dea, la “Buena Diosa”, una divinidad arcaica que representa la fertilidad de la tierra y, por extensión, de las mujeres; aunque también se la asocia a la castidad y la virginidad. Su culto es exclusivo para las féminas, los hombres tienen prohibido participar en sus ritos y festivales. Diosa de la herborista curativa, siendo una gran sanadora de hombres y mujeres.

El nombre de la diosa
Bona Dea es un seudónimo empleado para ocultar su verdadero nombre a los hombres, solo conocido por las vestales encargadas del culto a la diosa. Según algunos mitólogos romanos, tras el “falso” nombre de Buena Diosa se oculta Fauna o Fatua, que no sería otra que la esposa o hija de Fauno, deidad protectora de los bosques y el mundo agreste. Sin embargo, su nombre “oficial” es Maia Bona Dea ad Saxum, siendo esposa de Vulcano.
A veces se la denomina Fenta Fauna “la profetisa”, ya que envía profecías a las mujeres. Otros nombres y epítetos son Feminea Dea, Caelestis, Sancta, Lucifera, Regina Triumphali, Opifera, Agrestis, Sevina o, simplemente, Domina.
Algunos historiadores romanos especulan que su verdadero nombre es Damium, asociándolo a Deméter. A la sacerdotisa que realiza los sacrificios en su honor se la denomina Damiatrix.

El templo de Bona Dea en Roma
Cuándo fue fundado es un misterio incluso para los romanos. Sin embargo, Ovidio en sus Fasti V (150-160), nos describe someramente el posible origen del templo:

Templo de Bona Dea: situado en el punto rojo del mapa
“Mientra tanto, hay que cantar a la Bona Dea. Existe un peñasco en su sitio originario, que dio nombre al lugar. Lo llaman Saxum –simplemente “La roca”-; abarca buena parte del monte Aventino. En esta roca se había instalado en vano Remo el día de que los pájaros del Palatino dieron las primeras señales a su hermano. Los padres levantaron en una calva de suave ladera un templo que aborrece la mirada de los varones –los hombres no pueden entrar en el templo de lo diosa-. Lo dedicó una heredera de los clausii –Claudia Quinta-, cuyo cuerpo virginal no había tocado varón alguno. Livia lo restauró, con lo que imitaba y seguía a su marido punto a punto.”


Situado en el Aventino, barrio plebeyo. De hecho, de modo coloquial, a las mujeres panaderas y dulceras de este barrio se las llama a veces bonadensis. El famoso Saxum está situado en la misma ladera que el templo. Existe un antiquísimo santuario al aire libre junto a esta roca.
El perímetro del templo está amurallado, dividiendo en dos partes diferenciadas el conjunto templario: una sagrada, donde está el propio edificio del templo, las dependencias de las encargadas y el herbarium –un bosquecillo sagrado, jardín y huerto-; en la parte profana se hallan los dispensarios donde son atendidos los que acuden al templo para curar sus dolencias.
El acceso a la parte sagrada está solo permitido a las mujeres, sin importar condición social; los únicos hombres que pueden entrar son aquellos invitados por las vestales –pese a la santidad del lugar, las reparaciones y trabajos pesados requieren de artesanos y trabajadores fornidos-.
El templo es un célebre herbarium de plantas medicinales, cultivadas por las sacerdotisas en sus huertos. Acuden multitud de personas con diferentes dolencias en busca de medicinas, siendo muy popular y concurrido. Los hombres tienen permitido realizar ofrendas y solicitar esta ayuda médica.
Por el templo pululan multitud de inofensivas serpientes. Símbolo del poder de la tierra y, por lo tanto, consideradas sagradas y vinculadas a Bona Dea, aunque también a Terra, Ops o Ceres.
En el Occidente romano, como Italia, Hispania o Britania, los templos a Bona Dea imitan las características de su templo “madre” en Roma.

Festival de mayo
Se celebra en el templo del Aventino, oficiado por las vestales. En otras ciudades lo ofician vírgenes o matronas romanas. No pueden acudir durante el festival ni hombres ni animales machos: nada masculino puede estar presente –incluidos retratos o bustos-. A ambos festivales sólo acuden vírgenes y matronas romanas.
El templo se engalana con todo tipo de motivos florales y vegetales, representando el crecimiento, aunque está expresamente prohibido emplear mirto.
Se realizan libaciones de vino, aunque en un modo tanto picaresco. A este vino se le denomina “leche” –en latín lac-; de hecho, está prohibido llevar vino a este templo. Se sirve en unos recipientes llamados mellarii –vasos para conservar la miel-.
Tras la libación, se realiza el sacrificio. La Damiatrix se encarga de oficiarlo. Una cerda es la víctima propicia, ofrendando las entrañas a Bona Dea. Esta cerda recibe el nombre de Damium.
Tras los ritos se disfruta de un banquete en honor a la diosa; presente en su lectisternium –un triclinio sagrado-, representada en una estatua recostada junto a una serpiente. También se tiene especial consideración con la diosa Maia, que representa el crecimiento de todas las cosas vivas, sobre todo vegetales.
Flautistas y danzarinas, todas mujeres, amenizan el festival a lo largo de toda la noche. Se realizan juegos de todo tipo, todo bien regado con vino puro. En ocasiones estas largas vigilias terminan convirtiéndose en verdaderas orgías.

Festival de diciembre
Idéntico al de mayo, salvo por algunos detalles. En este caso no se realiza en los templos, sino en la casa de la esposa del magistrado principal de Roma –según el caso puede ser uno de los cónsules, pretor o el pontifex máximus (en tiempos del Imperio se trata del emperador)-. Las mujeres expulsan de la casa a todos los hombres.
Esta matrona de virtud intachable –al menos se le presupone-, es la encargada de oficiar las libaciones y los sacrificios, ofreciendo su hogar como templo. Las vestales trasladan allí la estatua de Bona Dea para que disfrute del banquete nocturno.

Mirto y vino
Según un mito Fauno azotó a su esposa –considerada en este caso como Bona Dea- con una rama de mirto por embriagarse con vino. Por ello, tanto el vino como el mirto están prohibidos en su culto.

Mala reputación
Para no pocos romanos este festival tiene mala reputación. La ingesta de vino puro –sin aguar-, el banquete nocturno y el que sólo puedan participar mujeres es extraño para la moral masculina romana –sin mencionar las orgías-. Sin embargo, al estar auspiciado por las vestales, poco pueden hacer para impedir que las matronas acudan al mismo.

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