viernes, 7 de agosto de 2015

Calendario religioso romano: Vinalia -23 de abril y 19 de agosto-

Vendimia
Festival de la cosecha vinícola en el que se honra a Júpiter y Venus Ericina por la protección de las viñas contra las tormentas y el mal tiempo en general, aunque lo realmente importante es la degustación del vino nuevo y la protección de la nueva vendimia.

Festivales vinícolas
Dos son los festivales que reciben el nombre de Vinalia. La del 23 de abril se conoce como vinalia urbana, priora o prima; el segundo festival, celebrado el 19 de agosto, recibe el nombre de vinalia rustica, realizándose antes de la cosecha y el prensado del vino. Entre estos dos festivales “vive” el año agrícola del vino.

Vinalia urbana 23 de abril-
Oficiado por el Flamen dialis, sacerdote de Júpiter, se abren los recipientes en los que está contenido el vino joven tras un año “durmiendo”. La apertura de estos recipientes es un acto solemne: el vino no es asunto baladí para cualquier romano o griego que se precie.
La primera libación se ofrece a Júpiter, como señor del tiempo atmosférico, honrándole para solicitar buen tiempo o lluvias, según sean necesarias, imprescindible para el óptimo crecimiento de las viñas. Esta libación se realiza en el templo a Venus situado en el Capitolio, y recibe el nombre de calpar, “vino reciente, nuevo”, también “recipiente de madera donde se mide el vino para su venta”, o colodra.

Tras la libación se prueban estos nuevos vinos, acto de regocijo si los caldos obtenidos son de calidad. Por razones obvias, ese día se celebra con el consumo de grandes cantidades de vino.
Los vinos más suaves y delicados, para consumo humano –vinum spurcum- estarán bajo la protección de Venus. Los más fuertes y generosos, y utilizados para actos sacramentales –vinum temetum-, estarán bajo la protección de Júpiter.

Vinalia rustica -19 de agosto-
De marcado carácter popular y plebeyo, y más orientado a Venus que a Júpiter. Sin embargo, el Flamen Dialis preside el festival: el día está consagrado a Júpiter, no a Venus –según el autor Varrón-. Este sacerdote sacrifica una cordera, en un rito conocido como auspicatio vindemiae. Antes de ofrecer las vísceras a Júpiter, arranca un racimo de uvas. Se realiza un auspicio para conocer el clima del año vinícola y determinar si Júpiter será benévolo o no.

Algunos autores consideran que el sacrificio de la cordera se realiza en honor de una deidad ya casi olvidada, pero emparentada con una Venus arcaica.

Venus en el jardín
Venus está asociada a los jardines, ya sean rústicos o urbanos, en los que es habitual el cultivo de viñas, bebida de suma importancia en la alimentación de los romanos. Por ello en este festival, tanto la diosa como Júpiter, gozan de gran reverencia entre las gentes. Las chicas jóvenes, y no pocas prostitutas, ofrecen ese día a Venus Ericina mirto y menta, o bien rosas, solicitando que las hagan “bellas, célebres y encantadoras”.

Pero el festival, ¿a qué divinidad está consagrado?
Para los antiguos, este festival tiene un origen complejo y contradictorio, en la que dos divinidades se “pelean” por ser el protagonista.

Algunos autores aseguran que en origen el festival estaba consagrado únicamente a Júpiter, y que Venus en este caso es una advenediza.

Según algunos autores, como Tito Livio, consideran que se honra a Venus Ericina en este festival en abril al inaugurarse su templo junto a la Puerta Colina en Roma un 23 de ese mes en el 181 a. C.; otros autores aseguran que se la honra el 19 de agosto al abrirse por primera vez las puertas del templo a Venus Obsequens en el 295 a. C.

Aunque lo más probable es que el Estado romano honrase a Júpiter, y la plebe a Venus.

Los Vinalia de Ovidio
Este gran autor nos narra, en los Fasti (863-ss.) ciertos detalles del festival, su origen y porqué esta dedicado a dos divinidades:

“Muchachas del pueblo, celebrad la victoria de Venus. Venus es apropiada para los requerimientos de las que tienen muchas profesiones. Ofreced incienso y pedid belleza y el favor popular, pedid palabras amables y convenientes a las bromas, ofreced a la señora la hierbabuena que ella agradece y el arrayán que es lo suyo y cuerdas de junco ocultas en montones de rosas. Ahora es oportuno visitar el templo vecino a la puerta Colina; el nombre lo tiene de la colina siciliana. Cuando Claudio barrió con las armas a la aretúside Siracusa y te conquistó con la guerra a ti, Érice, Venus fue trasladada en virtud de un oráculo de la longeva Sibila, y prefirió que se la venerase en la ciudad de su origen. Así pues, ¿me preguntáis por qué llaman al festival de Venus los Vinalia y por qué motivo pertenece este día a Júpiter? Había guerra por ver quién sería el yerno de la latina Amata, si Eneas o Turno. Turno se atrajo la ayuda de los etruscos. Mecencio era ilustre y, con las armas en las manos, feroz, y, si grande a caballo, a pie era más grande aún; Turno y los rútulos intentaron atraérselo a su partido. Frente a esos intentos, habló de la siguiente manera el caudillo etrusco: «El valor que poseo me ha costado caro; pongo por testigos mis heridas y las armas que tantas veces manché con mi sangre. Tú, que me pides auxilio, reparte conmigo una recompensa que no es grande: los próximos mostos de tus lagares. El asunto no requiere tardanza alguna: a vosotros os corresponde dar, a nosotros, vencer. ¡Cómo desearía Eneas que yo me hubiera negado a esto!». Los rútulos estuvieron de acuerdo. Mecencio se puso a las armas; Eneas se las puso, y habló Júpiter: «El enemigo ha prometido su vendimia al rey tirreno; ¡tú, Júpiter, te llevarás el mosto de la viña del Lacio!». Prevalecieron los votos mejores. El soberbio Mecencio sucumbió y atronó la tierra con su pecho rabioso. Había llegado el otoño, manchado con las uvas prensadas: hicieron entrega del vino debido a Júpiter, su acreedor. Desde entonces el día se llamó de los Vinalia. Júpiter reclama ese día y disfruta participando en su fiesta.”