lunes, 30 de enero de 2017

Calendario religioso romano: Furrinalia -25 de julio-

Lucus Furrinae
Arcaico y casi desconocido festival en honor a la diosa Furrina, protectora de los pozos y fuentes. El festival también es denominado feriae furrinae.

Naturaleza del festival
De igual modo que la Neptunalia, este festival está relacionado con la escasez de agua y la sequía, tan devastadores en el mundo agrícola de la antigüedad. Al fin y al cabo, apenas hay un día de diferencia entre ambos.
Es creencia antigua que Furrina habita en una arboleda sagrada en el Janículo, lo que también la vincula al festival de la Lucaria.

Furrina
Deidad casi desconocida en tiempos del Imperio, casi una curiosidad religiosa, de posible ascendencia etrusca. Protectora de los pozos y las aguas subterráneas. Su nombre puede significar “oscura, sombría, secreta”, en relación a estas aguas que emanan del subsuelo; o incluso “efervescente, agitada”, describiendo la emanación del agua.
Posee una arboleda sagrada en el Janículo –colina situada al oeste del Tíber, a las afueras de Roma-, donde tiene dedicado un templo. Se le conoce como el lucus furrinae. Allí se ha construido un sistema de canales subterráneos, pozos y galerías, orientados según los puntos cardinales, dominando este mundo acuático subterráneo una enorme y primitiva caverna. En ese lugar se adora a las nymphae furrinae, compañeras acuáticas de Furrina –o la propia Furrina, según qué autor se lea-.
En tiempos de Nerón se amplía el lucus, dando cabida a la diosa acuática siria Atargatis: se introduce en los canales y galerías, peces variados para honrar a ambas deidades. Durante la segunda mitad del siglo II otras divinidades se suman al lucus furrinae, como Júpiter Amón, Júpiter Heliopolitano, Isis o Mitra, todas deidades orientales. En tanto que a Furrina, en ese periodo histórico, la denominan a veces genius Forinarum, considerada más como ninfa que como deidad mayor.

Cicerón y las Furias
Al desconocer su naturaleza, ya olvidada, el gran Cicerón la incluyó entre las Furias romanas, deidades vengativas y justas; más por semejanza lingüística que por la lógica de su naturaleza. También por etimología, otros autores la consideran protectora de los ladrones –furinus significa “relativo al ladrón”-, haciéndola compañera de Laverna.

La Furrinalia según Varrón
Varrón es escaso al describir el festival en su Lengua Latina (Libro VI 19): “Las Furrinales tienen la suya por Furrina, porque la fiesta pública en honor de esta diosa es este día. Y se honró a esta diosa entre los antiguos, pues se le estableció culto anual y se le atribuyó un flamen –sacerdote propio garante y depositario de los secretos de su culto, llamado flamen furrinalis-. Ahora apenas su nombre es conocido por unos pocos.”

  • Nota del autor: desgraciadamente, desconocemos cómo se llevaba a cabo el festival, siendo escasamente popular y poco conocido. Sin embargo, sí existían algunas capillas a Furrina en algunas poblaciones cercanas a Roma, por lo que no debía ser una total desconocida.

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