domingo, 29 de enero de 2017

Calendario religioso romano: Lucaria -19 y 21 de julio-



Festival en el que se honran a las divinidades de las arboledas, con la idea de congraciárselas. Debe matizarse que se trata de aquellas arboledas, sotos y bosques lindantes con los campos de cultivo.

Origen del festival
Ya desde los más remotos tiempos, los romanos temían la ira de las desconocidas divinidades de los sombríos bosques, que al fin y al cabo, no verían con buenos ojos como los mortales desbrozan y talan con propósito de obtener nuevas tierras de cultivo, robándoles su propio terreno arbóreo. Al no saber cuales son las posibles divinidades que habitan en los bosques, siempre esquivas y misteriosas, en la Lucaria y ritos asociados a las arboledas, los romanos suelen dedicar sus fórmulas rituales y plegarias a “un dios o diosa” –“si deus, si dea”- sin nominar de forma alguna, evitando enfurecer a alguno por equivocación. Sin embargo, las divinidades que pueden nombrarse suelen ser Fauno, Silvano, Diana o incluso a Marte.
El gramático Verrio Flaco considera, sin embargo, que el festival tiene como origen la batalla del río Alia (390/387 a. C.), en la que los galos, tras derrotar y humillar a los romanos, les obligaron a refugiarse en una arboleda sagrada. La batalla habría tenido lugar un 18 de julio, justo antes de la Lucaria. Siendo establecido este festival en agradecimiento a la divinidad que habita esa arboleda.

La arboleda del monte Pincio
Al noreste del monte del Quirinal, fuera del perímetro de Roma, se levanta el monte Pincio –aunque en tiempos imperiales se la conoce como “Collis Hortulorum”, debido a los numerosos jardines que la pueblan, donación de familias importantes-. Allí existe desde antiguo una arboleda sagrada, dedicada a una divinidad ya olvidada, lugar central de los ritos realizados durante la Lucaria.

El término lucar
Esta palabra designa un impuesto especial sobre los bosquecillos sagrados, considerando que de ellos se obtiene madera y otros bienes, como caza y alimento –setas, bellotas-. Por lo que muchos autores romanos consideran que la Lucaria hace referencia a ese impuesto, el cual, además, era invertido en las celebraciones y festivales religiosos.

Fórmula ritual apropiada para la Lucaria
Catón el Viejo, en su De agri cultura (139-140), detalla la fórmula para congraciarse con las divinidades forestales durante la rotura y clareo en el bosque con fines agrícolas:
“La siguiente es la fórmula romana que se observa en el adelgazamiento de una arboleda: Un cerdo es el adecuado para ser sacrificado, mientras se pronuncia la siguiente oración: «Ya sea un dios o una diosa a la que esta arboleda está dedicada, ya que es tu derecho recibir en sacrificio un cerdo por el adelgazamiento de esta arboleda sagrada, y para este propósito, ya sea yo o alguien a quien ordene hacerlo, hágase con razón. Con este fin, te ofrezco un cerdo y te pido humildemente que tengas piedad y misericordia a mí, a mi casa, mi hogar y mis hijos. Espero que dignamente aceptes este cerdo que yo te ofrezco».”

Nota del autor: desgraciadamente, poco sabemos en realidad de la Lucaria y de los ritos que en ella se celebraban, aunque al parecer involucraba a los campesinos y pastores que poseían tierras cerca de las arboledas, cazadores, carboneros y leñadores. En otras palabras, a todos aquellos que se ganaban la vida cerca del bosque y temían la ira de los seres sobrenaturales que los habitan.