sábado, 14 de enero de 2017

Calendario religioso romano: Poplifugia y Nonas Caprotinae -5 y 7 de julio-



Junno Caprotina en su biga tirada por dos machos cabríos
Dos festivales asociados. El primero es la conmemoración de un hecho histórico vergonzoso para los romanos: la huida de la ciudad al verse atacada en tiempos de la República. El segundo, una gesta protagonizada por las esclavas que enmendaron la vergüenza del primero.

Origen del Poplifugia, según Varrón
Varrón nos narra la razón y origen del festival, en su Lengua latina, libro VI, 18: “Parece que el día de las Poplifugias recibió el nombre porque este día huyó (fugerit) repentinamente en desorden el pueblo (populus). En efecto, ese día no aconteció mucho después de la retirada de los galos de la ciudad y de que los pueblos que entonces se hallaban al pie de la ciudad, como los ficuleates y los fidenates y otros limítrofes, se conjuraran contra nosotros. Algunas huellas de la huida de este día son evidentes en el culto, hechos acerca de los cuales los Libros de las Antigüedad relatan más cosas”.

El saqueo de los galos y la retirada de los mismos aconteció en el 390 a. C. Tras esta guerra, algunas ciudades etruscas y sabinas -entre ellas Ficulea y Fidenas, al norte de Roma- aprovecharon para hostilizar a los romanos; estos, aún temerosos tras la brutalidad de los galos, huyeron sin orden alguno.
Sin embargo, Plutarco y Dionisio de Halicarnaso aseguran que fue al morir asesinado Rómulo a manos de los patricios mientras realizaba una lustración, una purificación, en el Palus Caprae –una marisma en el Campo de Marte, inexistente en tiempos del imperio-. El cielo se oscureció repentinamente, lloviendo a cantaros, lo que se consideró un prodigium, un acto divino -¿O los patricios aprovecharon la tormenta para asesinarle, ya que nunca fue encontrado su cadáver?-. La opción de Plutarco es un quebradero de cabeza. En algunos calendarios anteriores al ataque de los galos parece que está inscrito el nombre de este festival, pero el tiempo ha desgastado tanto la inscripción que surgen dudas al respecto. Ya desde la más temprana antigüedad existe debate sobre el origen de este festival. ¿Fue una huida de los romanos por el ataque de los galos o por la muerte de Rómulo?

Origen de las Nonae Caprotinae
La cuestión, siguiendo a Varrón, es que tras la huida, los latinos exigieron a los romanos que entregaran a sus mujeres solteras, por lo que se ideó una estratagema para evitar esta ignominia, siendo este el origen del festival de las Nonae Caprotinae.

Plutarco, en sus Vidas Paralelas, lo describe al narrar la vida de Camilo XXXIII:
“Dícese que los latinos, bien fuese por apariencia, o bien que en realidad quisieran que se mezclasen de nuevo los pueblos, enviaron a pedir a los romanos vírgenes de condición libre. Dudando éstos qué harían, porque temían de una parte la guerra, no habiéndose recuperado ni vuelto todavía en sí, y de otra, en la petición de las mujeres sospechaban que se envolvía el querer tomar rehenes, y que para darle más aire decente se pretextaban los casamientos, una esclava llamada Tútula, o, según quieren otros, Filotis, se fue a los magistrados y les propuso que enviasen con ella a otras esclavas, aquellas que en la edad y en el semblante semejasen más a las libres, vistiéndolas como novias de gente principal; y que lo demás lo dejasen a su cuidado. Prestáronse los magistrados a su propuesta, y escogiendo aquellas esclavas que ella juzgó más propias para el caso, y adornándolas con ropas preciosas y oro, las entregaron a los latinos, que estaban acampados no lejos de la ciudad. A la noche, las demás quitaron las espadas a los enemigos –emborrachándoles también, aunque no se mencione-, y Tútula, subiéndose a un cabrahígo, y extendiendo por la espalda la ropa, levantó un hachón hacia Roma, como lo había dejado convenido con los magistrados, sin que lo supiese ningún otro de los ciudadanos. Por esta causa, a la salida de las tropas hubo grande alboroto, llamándose unos a otros en medio de la prisa que les daban los magistrados, y apenas haciendo formación. Llegaron al vallado cuando menos lo esperaban los enemigos, que estaban entregados al sueño, tomaron el campamento, y dieron muerte a la mayor parte. Dícese que sucedió esto en las nonas de julio, como ahora se llama, o de quintilis, al uso de entonces, y que la fiesta que se celebra es un recuerdo de aquel hecho.”

En recompensa, los magistrados liberaron a las esclavas que participaron en la gesta, permitiéndoles vestir como matronas e instituyendo las Nonas Caprotinas.

¿Qué significa caprotina?
Tiene dos posibilidades. Que derive de caprificus –cabrahígo, higuera silvestre-, nombre latino del cabrahígo, o bien de caprae palus, el lugar donde desapareció Rómulo.

El festival
Realizado en honor a Juno Caprotina, al que el cabrahígo está consagrado. Este festival también es conocido simplemente como Caprotinia, o ancillarum feriae –fiesta de las doncellas, de las sirvientes o esclavas-. Es costumbre que los amos hagan regalos a sus esclavas ese día.

  • La procesión
Asisten al festival mujeres de toda condición social, destacando las esclavas, vestidas como les plazca –lo que está prohibido el resto de días-. Estas recorren las calles profiriendo todo tipo de improperios a los hombres, así como chanzas, jácaras obscenas y denuedos, mientras dicen nombres comunes, como Gayo, Marco o Lucio, imitando los que se dirían durante el desordenado ataque a los latinos.
Durante ese recorrido por la ciudad, las esclavas se golpean entre sí, arrojándose pequeñas piedras, imitando la batalla entre latinos y romanos, tal y como relata Plutarco en su Vida de Rómulo: “Trábase asimismo entre ellas una especie de pelea, como que también entonces tomaron parte en el combate contra los latinos. Y las esclavas se congregan también, y andan en torno jugueteando, y a lo último se golpean unas a otras, y se tiran pequeñas piedras, como entonces corrieron hacia los romanos y pelearon en su ayuda.”

  • El sacrificio
Esta singular procesión finaliza bajo un bosquecillo de cabrahígos situado en el Campo de Marte –cerca del lugar hay altar llamado Aedicula Capraria y la calle llamada Vicus Caprarius-. Se les cortan unas ramas y con la savia que rezuma de la misma, que tiene el aspecto de la leche, se realiza un sacrificio en honor a Juno Caprotina.
Este rito busca, a su vez, propiciar la fecundidad femenina, puesto que la higuera silvestre se asocia a la fertilidad. La ingesta de la savia de esta planta, según creencia romana, fomenta la fecundidad. Incluso, con madera de esta planta se elaboran falos para asuntos privados, siendo cosa común. Horacio lo explica con cierta ironía: “Yo era una rama de higuera, sin utilidad, hasta que un artesano, no sabiendo si hacer de mí un escabel o un Príapo, se decidió por el dios.”

  • El banquete
El festival tiene su punto álgido en un banquete, en el que la comida y el vino son abundantes, recordando además que es un día –y noche- donde las reglas sociales son, sigamos, más laxas. La norma es que los banquetes se sitúen bajo la sombra de las higueras silvestres. Todo con la finalidad de aumentar la fecundidad de las mujeres –solteras libres o esclavas- que asisten al festival, que en conjunto es una exaltación del sexo femenino en su estado más salvaje y primitivo.

Cabrahígo y sus frutos