martes, 21 de febrero de 2017

Calendario religioso romano: Vertumnalia –13 de agosto-

Vertumno seduciendo a Pomona, caracterizado como una anciana
Festival en honor a Vertumno, antiquísima deidad de las estaciones, el cambio y la maduración de los frutos, en la que se celebra su boda con la diosa Pomona, deidad a su vez de los huertos frutales y sus frutos.

Vertumno
Patrón de los huertos y árboles frutales, es garante del florecimiento de los frutos en primavera, y de su recogida en verano y otoño. Los autores antiguos hacen derivar su nombre de la palabra latina verto/vertere -cambiar, transformar-, en referencia al cambio estacional y su maravillosa capacidad de metamorfearse en la persona o deidad que desee. Los pocos mitos que hacen referencia de esta deidad hacen hincapié en esa faceta múltiple. Tiene la habilidad de adquirir el aspecto de cualquier mortal, incluyendo sus capacidades, gestos y voz, ya se trate de un lozano joven, una locuaz anciana, un afanoso pescador o un hortelano; incluso es capaz de asemejarse a divinidades como Fauno, Pico o el mismísimo Apolo. Aunque estas transformaciones siempre están caracterizadas por su naturaleza decente, amigable y atractiva, a su modo. De ese modo logró seducir a Pomona y desposarse con ella. Vertumno es uno y múltiple, una deidad sin personalidad definida, un enigma.
Otra capacidad que se le atribuye es tornar el curso de las aguas del Tíber y evitar sus habituales inundaciones.
También se le considera un dios asociado al comercio, siendo la compraventa un tipo de “cambio”, aunque su área comercial está más vinculada al mundo floral y frutícola. Sin embargo, cambiar bienes por dinero se considera bajo su potestad.

El etrusco Voltumna
Esta deidad tiene un plausible origen etrusco –llamándose Voltumna-, aunque entre los romanos su naturaleza divina posee ciertas diferencias. Aunque también puede ser que en origen fuesen dos deidades diferentes sincretizadas por diversos hechos históricos.
Entre los etruscos de la ciudad de Volsinii esta deidad tenía un carácter ctónico, subterráneo, sin dejar de ser representado como un joven encargado del cambio de las estaciones, la fecundidad vegetal y la abundancia, compitiendo en importancia con otras divinidades como Tinia –similar a Júpiter-. Varrón incluso lo denomina deus Etruriae princeps. Lideraba una confederación de doce populi etruscos, teniendo como centro cultual una arboleda sagrada denominada Fanum Voltumnae, donde los líderes etruscos podían parlamentar, organizando además unos ludi anuales.
En el Vicus Tuscus –el barrio etrusco- de Roma existe una antigua estatua de Vertumno. Esta estatua es muy conocida. Al principio se trataba de un tosco madero de arce, hasta que el legendario artista Mamurio Veturio la sustituyó por una admirable obra en bronce. Resulta curioso que la calle en la que está situada la estatua es barrio de prostitutas, tenderos y perfumistas.

Aedes Vertumni
Su culto llega a Roma sobre el siglo III a. C., aunque se instaura oficialmente en la ciudad en el 264 a. C., tras la conquista de la ciudad etrusca de Volsinii por Marco Fulvio Flaco, llevándose un suntuoso botín de estatuas de bronce. Siendo importante Voltumna en la ciudad conquistada, se realizó una evocatio, una petición formal religiosa para que la deidad aceptase Roma como su nuevo hogar. El templo, situado en el Aventino, fue fundado ese mismo año.

Nota del autor
Desgraciadamente, nada sabemos sobre cómo se realizaba este festival, aunque debe tenerse en cuenta que se trata de glorificar la boda entre Vertumno y Pomona. Es de esperar que los fieles, tras una procesión en dirección a los santuarios de la deidad, ofrendasen frutos hortícolas y flores –jacintos, rosas y claveles sus preferidas- realizando súplicas para garantizar sus cosechas, con su correspondiente banquete. A Vertumno se le ofrecen frutos en el cambio de las estaciones –con la excepción invernal-.

Vertumno es una deidad cambiante, caprichosa, inconstante, por lo que las súplicas y ofrendas son esenciales para ganarse su favor, ya que el “cambio” puede ser positivo o negativo –bene vertere, o male vertere-. Para los romanos esta deidad puede ser tanto beneficiosa como desfavorable.

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