lunes, 6 de marzo de 2017

Calendario religioso romano: Ceremonias a Júpiter Tonante y Juno Regina -1 de septiembre-

Denario representado a Júpiter Tonante
Procesiones lustraciones en honor a estas dos deidades, por motivos muy diferentes. Se trata de dos dioses muy vinculados al Estado romano, por lo que estas procesiones suelen ser más multitudinarias y emotivas cuando Roma se ve atacada por algún peligro, prodigio o catástrofe natural.

Iuppiter Tonans
Durante el transcurso de las terribles guerras cántabras, el emperador Augusto salvó la vida por muy poco al ser, casi, alcanzando por un rayo. Era el año 26 a. C., prometiendo Augusto un templo en honor a Júpiter Tonante –«que hace tronar»-. Suetonio nos lo narra: “Consagró un templo a Júpiter Tonante por haberle salvado del peligro cuando, durante una marcha nocturna en su expedición contra los cántabros, un rayo pasó rozando su litera y mató al esclavo que le precedía para alumbrarle.” No fue hasta el 1 de septiembre del 22 a. C. que cumplió su promesa.

El templo a Júpiter Tonante –aedes Iuppiter Tonans-
Está situado en el Capitolino, siendo la “antesala” del templo a Júpiter Capitolino. Augusto dotó al templo de magníficos mármoles y obras de arte, siendo muy visitado y admirado. Tanto fue así, que el emperador recibió una “visita” del mismo Júpiter Capitolino durante uno de sus sueños, quejándose de que las visitas habían disminuido a causa del templo a Júpiter Tonante. Augusto contestó a la divinidad, que no se preocupase, que solo se trataba del vestíbulo de su gran templo. De hecho, el emperador colocó campanillas en la techumbre del templo, para demostrar su afirmación.
Como característica de este templo destacar que es descubierto, o hipetros, como relata Vitruvio: “y es que tanto las estatuas de estos dioses como sus señales propicias se ven a cielo abierto y a plena luz.” Se trata de un edificio que carece de cobertura en su parte central.

Iuno Regina
Existe controversia sobre la antigüedad de esta Juno Regina. Algunos autores consideran que esta compañera de Júpiter Capitolino es antiquísima, otros, sin embargo, creen que se trata de la Juno de la ciudad etrusca de Veyes, captada para Roma por medio de la evocatio –la petición de una deidad extranjera a “pasarse” al bando romano, donde se le rendirán los honores adecuados.-

El templo a Juno Regina –templum Iuno Regina-
Prometido por M. Furio Camilo en el año 396 a. C., antes de la toma de Veyes, la gran rival de Roma en aquellos tiempos, cuando la República era un pequeños estado. El templo fue inaugurado en el 392 a. C. en el Aventino. Camilo se trajo de Veyes una antigua estatua de madera representando a la divinidad, una verdadera reliquia.
Ya desde el principio, a la estatua se le asociaron diversos prodigia, hechos milagrosos y divinos, tal y como narra Dionisio de Halicarnaso en su Historia antigua de Roma: “El propio Camilo, mientras conducía su ejército contra la ciudad de Veyes, prometió a la reina Juno de los leyentes que, si tomaba la ciudad, colocaría su estatua en Roma y le establecería muy ricos cultos. Una vez cogida la ciudad, envió a los caballeros más distinguidos para que levantasen la estatua de su base. Cuando llegaron los enviados al templo y uno de ellos –tal vez por broma y risa, quizás pidiendo un augurio- preguntó si la diosa quería trasladarse a Roma, la estatua con voz sonora pronunció que quería. Esto sucedió dos veces, pues los jóvenes, dudando que la estatua fuese la que había hablado, preguntaron de nuevo lo mismo y oyeron la misma voz.”
Debido a su vinculación con diversos prodigios, es habitual que el estado romano o algunos particulares –habitualmente matronas- le hagan ofrendas en plata y le ofrezcan sacrificios apropiados; o bien otro tipo de ceremonias, como ocurrió en tiempos de la guerra de Anibal. Livio nos narra diversos prodigios y la forma de aplacarlos gracias a Juno Regina: “Se hablaba de que en Lucania habían aparecido llamas en el cielo; en Priverno, haciendo buen tiempo, el sol había estado rojo durante un día entero; en Lanuvio se había oído un ruido atronador durante la noche en el templo de Juno Sospita. Llegaban noticias recientes de nacimientos monstruosos de animales en muchos sitios: en la Sabina había nacido una criatura que no se sabía si era niño o niña, y había aparecido otro chico, de dieciséis años ya, también de sexo incierto; en Frusinon había nacido un cordero con cabeza de cerdo, y en Sinuesa un cerco con cabeza humana; en Lucania, en terreno del Estado, un potro con cinco patas. Se consideró que todos estos seres eran monstruosos y aberrantes, fruto de una naturaleza que pervertía las especies; fueron rechazados con particular horror los hermafroditas, dando orden de echarlos al mar inmediatamente, como se había hecho poco antes […]. A pesar de todo, se pidió a los decenviros que consultasen los Libros acerca de aquel portento. Ateniéndose a ellos, los decenviros prescribieron las mismas ceremonias que se habían realizado hacia poco a raíz del fenómeno similar. Mandaron, además, que tres coros de nueve doncellas recorrieran la ciudad cantando un himno a Juno Regina y le llevaran un presente.”

Denario representando a Juno Regina