martes, 14 de marzo de 2017

Calendario religioso romano: Fidei in Capitolio –1 de octubre-


Denario de época de Trajano, representando a Fides Publica

Antigua ceremonia en honor a la diosa Fides Publica, una de las virtudes más valoradas por los romanos: la fidelidad a la palabra dada. Esta divinidad personifica la lealtad y confianza del pueblo romano para cumplir sus promesas, incluyendo los juramentos con otros pueblos y naciones –Fides publica populi Romani-.

Origen del culto a Fides Publica
Establecido por Numa Pompilio con la intención de regular y establecer, más allá de la legislación, una garantía religiosa y jurídica de los pactos entre los ciudadanos romanos. Eran los tiempos originales de la ciudad. Dionisio de Halicarnaso en su Historia antigua de Roma II (75) nos lo detalla:
“Numa dirigió la ciudad hacia la frugalidad y moderación mediante las leyes anteriores. La condujo a la justicia en los contratos imaginando un sistema desconocido por todos los que establecieron las constituciones más elogiadas. Al ver que a los contratos hechos en público y con testigos los preserva el respeto por los presentes, y raros son quienes los violan, mientras que los hechos sin testigos (muchos más que los otros) tienen como única garantía la buena fe de los contratantes, pensó que era necesario ocuparse de ella más que de todo lo demás y hacerla digna de veneración divina. Así pues decidió que Justicia, Temis, Némesis, las llamadas entre los griegos Erinias –las Furias latinas- y conceptos semejantes a estos habían sido convenientemente venerados y santificados por los antiguos, pero Fides, aunque no existe entre los hombres sentimiento mejor ni más sagrado, todavía no había obtenido veneración en los asuntos públicos de las ciudades ni en los privados. Y con estas reflexiones fue el primer hombre que erigió un templo de la Fe Pública y le instauró sacrificios, como a los otros dioses, a expensas del estado. Y con el tiempo esta costumbre pública de la fidelidad y firmeza hacia los hombres iba a transformar también las costumbres de los particulares. Ciertamente la fidelidad fue considerada un asunto tan venerable e incorruptible que el juramento por la propia fidelidad era el mayor que uno podía hacer y más seguro que todo testimonio. Y cuando se producía entre dos hombres una discusión acerca de un contrato sin testigos la que dirimía la disputa e impedía que avanzase era la fidelidad de cada uno de los propios litigantes. Y las magistraturas y tribunales de justicia decidían la mayoría de las controversias mediante juramentos por la fides. Tales exhortaciones de moderación y de justicia ideadas entonces por Numa hicieron a la ciudad de Roma más organizada que la casa mejor administrada.”

El festival público
Tito Livio, en su Ad Urbe Condita 1 (21), nos detalla cómo debe realizarse el festival: “[…] instituyó una fiesta solemne en honor exclusivamente de la Buena Fe; dispuso que los flamines acudiesen a su santuario en un carro cubierto tirado por dos caballos y celebrasen el servicio religioso con la mano envuelta hasta los dedos, como signo de que la buena fe debía ser respetada y de que su sede, incluso para la mano derecha, era sagrada.”

Envolver algo en un velo es, desde antiguo para los romanos, signo sagrado. De alguna forma, convierte en sagrado aquello que se envuelve. Y en el caso de la buena fe, de la confianza y los juramentos, las manos son primordiales. Incluso hoy día, como en aquellos tiempos, se da la mano para dar el visto bueno a un contrato, ya sea privado, público o entre amigos; la estatua de Fides en su templo tiene su mano derecha velada.
Los flamines nombrados, son los sacerdotes de Júpiter, Marte y Quirino, los más antiguos, oficiantes en el festival que transcurre en el Capitolio en Roma y, por consiguiente, en todas las ciudades del imperio que posean su propio capitolio.

A la diosa se la representa como una matrona ataviada con una blanca estola, adornada con una corona de laurel o de olivo, portando una tórtola, ave que le está consagrada. También se la puede representar con dos manos estrechándose, símbolo de acuerdo y buena fe dada; o portando un canastillo con frutas o grano.

Aedes Fides
Erigido primitivamente por Numa Pompilio en el Capitolio. Nuevamente, se erigió sobre el antiguo otro templo, siendo inaugurado por Atilio Calatino en el 254 a. C., restaurado por M. Emilio Escauro en el 115 a. C. Este templo está dentro del llamado area Capitolina, en el recinto donde se encuentra el templo a Júpiter Óptimo Máximo. Situado en la esquina sudeste, cerca de la Puerta Pandana, antiguo portón de la muralla que defendía el Capitolio en tiempos de la fundación de Roma. Debido a su importancia religiosa y cívica, el senado suele reunirse en este lugar.
En sus paredes pueden verse tablillas en las cuales están inscritas los acuerdos internacionales de Roma con otras naciones a lo largo del tiempo, así como diplomata del licenciamiento de soldados especialmente honorables. Desgraciadamente una tormenta en el 43 a. C. ha arrancado algunas de las tablillas, perdiéndose para siempre.
En su interior se puede admirar una estatua del escultor Apeles: un anciano enseñando a un joven a tañer la lira.

Nota del autor
Como puede observarse, se trata de un festival público sencillo y, al parecer, poco seguido por las gentes. Nada de multitudes, siendo casi privado, discreto. Desgraciadamente, poco más sabemos del festival en sí mismo. ¿Una procesión seguiría a los flamines? ¿Acudirían los senadores, ya que al fin y al cabo era uno de sus lugares de reunión? Es complicado aventurarse, aunque sí debe tenerse en cuenta la importancia que tenía Fides por su propia naturaleza.

Localización del Aedes Fides

No hay comentarios: