jueves, 30 de marzo de 2017

Calendario religioso romano: Iuvenalia –1 de enero-

Mosaico representando a la diosa Iuventas

Juegos en honor a Iuventas, divinidad de la juventud masculina. También denominados Iuvenales ludi.

Origen: la iuvenalia de Nerón
Con motivo del primer afeitado de un joven Nerón –apenas contaba con veintiún años-, el emperador instituyó un festival en su honor y, por extensión, en el de Iuventas. El asunto de la barba no era baladí: simbolizaba el paso de la juventud a la madurez. Además, ansiaba el emperador actuar como actor y músico, siendo un gran mecenas de artistas y entusiasta del arte escénico griego; y este festival parece creado ex profeso con esa intención. Era la excusa perfecta, aunque no fue del agrado de los romanos más tradicionalistas.
Tácito, en sus Anales (XIV, 15) lo explica con detalle –aunque debe tenerse en cuenta la animadversión de este autor con algunos emperadores-:
“[…] instituyó unos juegos a los que llamó Juvenales, para los que todo el mundo dio su nombre. Ni la nobleza ni la edad ni los cargos desempeñados supusieron un impedimento para nadie a la hora de ejercer el arte de los histriones griegos o latinos, hasta llegar a gestos y cantos impropios de varones. Incluso damas ilustres se preparaban a actuaciones indecentes. En el bosque que Augusto había plantado en torno a su estanque para combates navales se construyeron lugares de reunión y tabernas, y se pusieron a la venta los artículos capaces de excitar a la orgia. Se repartía una cantidad de dinero para gastar, los buenos por necesidad, los libertinos por vanidad. Siguió creciendo en consecuencia el escándalo y la infamia, y nunca unas costumbres ya corrompidas de tiempo atrás se vieron rodeadas de excesos más abundantes que los provocados por aquella podredumbre. Aún entre las conductas honestas se mantiene a duras penas el pudor, ¡cuánto más difícil era que se conservara la dignidad, la moderación o un resto de honestidad en medio de aquella competición de vicios! Al fin se presenta el mismo en escena, tentando con gran cuidado la cítara a modo de preludio y acompañado por sus maestros de canto. Aparecía también con él una cohorte de soldados, tribunos y centuriones y Burro doliéndose y alabándolo. Entonces se reclutó por vez primera a los caballeros romanos llamados augustianos, notables por su edad y vigor, llevados los unos de su ingenio procaz, los otros por la ambición de poder. Los tales le aplaudían día y noche, aclamando la belleza y voz del príncipe con invocaciones apropiadas a los dioses; y así llegaban la fama y el honor como si fuera por su virtud.”

Se trataba de un festival en el que se representaban obras de teatro, canto, danza, mimo… todo tipo de artes escénicas, para mayor gloria del emperador y su caterva de aduladores, simpatizantes, parásitos, delatores. Para no pocos senadores y otros prohombres del Imperio, estos juegos eran indecentes e inmorales, un simple escenario para el deleite de los vicios de Nerón.
Esta primer iuvenalia se representó el 18 de octubre del año 59 d. C. El festival se marchitó con rapidez, perdiendo Nerón pronto el interés, desdeñándolos al ser poco concurridos. Para la ocasión no se escogió un circo, como era lo habitual, sino que se creó en la naumaquia de Augusto un teatro y otros edificios.

Nota del autor
No se tiene constancia clara de que, tras Nerón, se siguiesen celebrando estas iuvenalia de octubre. Además, resulta curioso que el emperador esperase a cumplir los veintiún años para constatar su paso de la juventud a la madurez –una edad tardía para un romano-.

La iuvenalia de enero
Tras el paso de algunos años, el emperador Domiciano recupera la iuvenalia, en la forma de unos ludi, celebrándolos, además, el uno de enero. No incluye en ellos juegos escénicos, sino circenses: carreras de carros y venationes, cacerías de bestias salvajes. Como anécdota, puede contarse que su idea era acabar con un cónsul de nombre Glabrio, que había actuado como gladiador. Para ello, le hizo venir a una de sus villas en el Lacio, donde debía luchar contra un gigantesco y fiero león. Era una imaginativa sentencia de muerte, pero, contrariando a Domiciano, Glabrio se negó a morir: acabó con el león sin sufrir un solo rasguño.

Nota del autor
Tampoco es seguro del todo que fuese Domiciano el que recuperase este festival, aunque sí sabemos que gracias a él duró al menos un siglo más, y que era habitual celebrarlo en las ciudades de casi toda Italia, donde los jóvenes se organizaban en collegia –asociaciones- para honrar el culto a Iuventas.

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