martes, 1 de agosto de 2017

Calendario religioso romano: dies natalis del templo a Concordia – 22 de julio-

Denario de época severa
Aniversario de la inauguración del templo a la diosa Concordia en el foro romano.

La diosa Concordia
Varrón, Lengua Latina V (74), nos explica el origen de su nombre: “Concordia procede de cor congruens «corazón acorde». Así, esta antigua divinidad romana, simboliza la buscada y deseable unión entre los hombres, la conformidad y paz social, la buena armonía.
Tiene especial relevancia en la historia política romana ya desde tiempos de la República. Los tribunos de la plebe C. Licinio y L. Sextio habían logrado que se aprobasen las leyes llamadas por ellos leges Liciniae-Sextiae. Estas leyes no eran del agrado de los patricios por diversas cuestiones –limitaba, por ejemplo, el interés en los préstamos; y que uno de los dos cónsules anuales fuese de origen plebeyo-. El asunto provocó violentos altercados entre ambos órdenes sociales: plebeyos contra patricios. Incluso los plebeyos amenazaban con la secesión.
Los patricios nombran a M. Furio Camilo como dictador para que solucione el asunto como mejor desee, lo que incluye el uso de la violencia más extrema. Sin embargo, Camilo solucionó el problema diplomáticamente, logrando que se aprobasen parcialmente las leyes y la paz entre patricios y plebeyos.
Tito Livio lo narra en su Historia de Roma VI (42, 9-12) del siguiente modo, como muestra de lo complicado del sistema político romano: “[…] una sedición civil más terrible lo recibió en Roma, y, después de muy duros enfrentamientos, el dictador y el senado fueron vencidos, en el sentido de ser aprobados los proyectos de ley de los tribunos; y, a pesar de la oposición de la nobleza, se celebraron comicios consulares en los que Lucio Sexito, el primer plebeyo, fue elegido cónsul. Y ni siquiera así terminaron los enfrentamientos. Como los patricios declaraban que ellos no iban a validar la elección, la situación llegó casi a una secesión de la plebe y a otras terribles amenazas de luchas civiles. No obstante, por mediación del dictador se aplacaron las discordias por transacción: la nobleza cedió ante la plebe en lo referente al cónsul plebeyo, la plebe ante la nobleza en lo referente a nombrar un pretor patricio que administrase justicia en Roma.”

Camilo, antes de comenzar las difíciles negociaciones había prometido un templo a la diosa Concordia, como muestra de su actitud y la que debían tener los implicados políticos. Fue erigido el 22 de julio del año 367 a. C., siendo este su dies natalis original.

Epítetos comunes
A veces el nombre de la diosa va acompañado de diversos epítetos, como:
  • Concordia Augusta, el empleado por la familia y el culto imperial.
  • Concordia Militaris, en relación a la armonía en el ejército.
  • Concordia Provinciarum, la paz entre las provincias.
  • Concordia Conjugalis, a veces la más difícil de obtener, en el matrimonio.

Representación
A Concordia se la representa como una matrona, a menudo velada, llevando gruesos ropajes. Suele portar una pátera –una escudilla empleada en sacrificios y libaciones-, una rama de olivo representando la paz y una cornucopia, simbolizando la prosperidad y la abundancia obtenida cuando todos trabajan en armonía. A veces porta un caduceo y una corona. Se la asocia con la cigüeña, símbolo de la devoción familiar entre los romanos. En ocasiones junto a su imagen aparecen dos manos derechas abiertas en disposición de ser estrechadas, simbolizando el acuerdo entre dos personas.
Se la suele representar acompañada de divinidades a pares, como Salus y Pax; o Securitas y Fortuna; o incluso Mercurio y Hércules.

Aedes Concordia
Inaugurado el 22 de julio del 367 a. C. por orden del dictador M. Furio Camilo, está ubicado en la esquina noroeste del foro romano, en lo que se conoce como area Concordiae.
Varios son los prodigios que se le atribuyen. Tito Livio, en su Historia de Roma XXXVI (23) nos narra uno de ellos ocurrido en el 211 a. C.: “La Victoria que estaba sobre el pináculo del templo de Concordia, alcanzada por un rayo y derribada, quedó enganchada en las Victorias que había en las antefijas y no se cayó al suelo.” Nunca debe olvidarse la importancia de los rayos en la mentalidad religiosa romana.
Cuenta Julio Obsecuente, en su Libro de los Prodigios, un singular fenómeno ocurrido en el exterior del templo dos veces, el primero en el año 183 y el segundo en el 181 a. C.: llovió sangre durante dos días en la explanada que comparte Concordia con el templo a Vulcano (para más información sobre este último templo, ver Volcanal en el festival de la Volcanalia).
Dión Casio nos narra otro prodigio u hecho insólito en su Historia Romana L (8, 2) en tiempos de la guerra entre M. Antonio y Octaviano: “Un búho voló, en un primer momento, por encima del templo de la Concordia y, a continuación, por encima de casi todo los demás lugares más sagrados y al final, cuando se le echó de aquellos lugares, se posó sobre el templo del Genio del pueblo. Y ni se le consiguió capturar ni levantó el vuelo hasta pasado mucho tiempo.
En el 121 a. C., tras la muerte del notorio C. Graco, el senado ordenó restaurar el  templo al cónsul L. Opimio, que construyó al norte del templo una basílica que lleva su nombre –Basilica Opimia-. Desde ese momento, el templo se emplea a menudo como lugar de reunión del Senado y del colegio de los hermanos arvales.
En el 7 d. C. Tiberio comienza a reestructurar el templo gracias al botín obtenido en Germania, denominando ahora al templo como Aedes Concordiae Augustae, haciéndolo en memoria de su difunto hermano Druso; culmina la obra el 16 de enero del 10 d. C., para algunos un nuevo dies natalis.
Ovidio, en sus Fasti I (635-650) nos explica, especialmente poético, cómo M. Furio Camilo erigió el templo y Tiberio, “capitán venerable”, lo restauró, siendo la esposa de Augusto, Livia, la encargada de adornarlo, siendo una gran promotora de esta deidad: “Diosa refulgente, el día siguiente te instaló en un templo blanco como la nieve, donde la alta Moneta pasea sus pasos sublimes. ¡Ahora verás bien a la muchedumbre del Lacio, Concordia; ahora te han colocado manos sagradas! Furio, vencedor del pueblo etrusco, te había prometido en exvoto en la antigüedad y había cumplido su promesa. Fue la razón que la plebe con las armas empuñadas hizo la secesión de los patricios, y la misma Roma temía a su propia fuerza. La causa reciente es mejor: la Germania ofreció sus cabellos sueltos a tus auspicios, capitán venerable. Entonces ofrendaste el regalo del pueblo vencido y levantaste el templo a la diosa que tú mismo veneras. Tu madre, la única que se ha hallado digna de compartir el lecho del gran Júpiter, adornó este templo con un altar y demás accesorios.”

El templo a Concordia es uno de los grandes museos estatutarios de Roma. Sus donaciones son casi incontables. Augusto, por ejemplo, lo dotó de estatuas empleando el dinero que le ofrecían para hacer las propias, a este templo, así como a Pax y Salus. Destacan estatuas a multitud de divinidades, obras de arte de magnífica factura. Están representados, como asegura Plinio el Viejo, Apolo, Juno, Latona con Apolo y Diana infantes, Esculapio y Hygea, Marte, Mercurio, Ceres, Júpiter o Minerva; sin olvidar pinturas, pues el templo también es pinacoteca, de Marsias, Liber o Casandra. Entre otras obras, cuatro elefantes de obsidiana dedicados a Augusto, y un famoso ónice que había pertenecido al tirano Polícrates de Samos (siglo VI a. C., toda una antigüedad).

Reconstrucción ideal del templo a Concordia

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