sábado, 5 de agosto de 2017

Calendario religioso romano: dies natalis del templo a Mens -8 de junio-

Ubicación del Aedes Mentis en el Capitolio
Aniversario de la inauguración del templo erigido en honor a la diosa Mens; a esta diosa a veces se la conoce como Mens Bona. Este dies natalis también se conoce como Mentis in Capitolio.

La diosa Mens…
Personificación de la inteligencia, de la facultad intelectual, del buen juicio y la prudencia. Cuando se prometió su templo se tuvo en cuenta especialmente el uso de la inteligencia para la planificación de las campañas militares: se dedicó tras una desastrosa derrota en Trasimeno.

…¿O la diosa Venus Mimnermia?
Algunos autores consideran que Mens es un aspecto de Venus, con el epíteto de Mimnermia. El gramático Servio la denomina “quod meminerit omnium” –la que lo recuerda todo-. Cuando se consagró su templo se hizo junto al de Venus Ericina, siendo solicitados los dos cultos por los libros Sibilinos.

Plinio el Viejo y su valoración sobre Mens
Este autor en su Historia Natural II (14-15) nos muestra una crítica feroz sobre la divinización de cualidades humanas, como la Inteligencia, entre otros. Muchos eruditos romanos, incluido Cicerón, censuran a estos dioses “inventados”: “Desde luego, es incurrir en la mayor simpleza el creer que hay innumerables dioses (y, aún más, creerlo por los defectos de los hombres) como la Honestidad, la Concordia, la Inteligencia, la Esperanza, el Honor, la Clemencia y la Lealtad, o, como quería Demócrito, solamente dos, el Premio y el Castigo. Los mortales, perecederos y sufrido, recordando su propia debilidad hacen esta clasificación por partes, de forma que cada cual rinde culto a aquellos aspectos de los que más falto está.”

El desastre del Lago Trasimeno (217 a. C.)
Tras la desastrosa derrota romana a manos de Aníbal en la batalla del Lago Trasimeno, Roma entró en pánico. Habían muerto o caído prisioneros más de veinticinco mil combatientes, incluido el cónsul C. Flaminio. La ciudad no contaba en ese momento con efectivos militares y la segunda guerra púnica se perfilaba de una dureza singular. Entre varias medidas se nombró dictador a Q. Fabio Máximo, apodado Cunctator, que escogió hostigar al enemigo, asediarlo en Italia pero evitando cualquier confrontación directa. Aníbal en esos momentos era invencible.
Se consultaron los libros Sibilinos para averiguar que medidas debían tomarse en relación a la divinidad. Tito Livio, en su Historia de Roma XXII (9-11) nos narra los hechos: “Los decenviros, consultados los libros del destino, informaron a los senadores que el voto que se había hecho a Marte con motivo de aquella guerra no había sido realizado en debida forma y había que hacerlo de nuevo desde el principio y con mayor solemnidad; además, había que prometerle con voto a Júpiter unos grandes juegos, y a Venus Ericina y a Mens, un templo, y celebrar una rogativa y un banquete sagrado […].”

De este modo se votó por el templo a Mens, una súplica, una búsqueda más racional y planificada de la larga guerra que debía librarse en casa, en la patria italiana. Dos fueron los templos prometidos: uno a Venus Ericina y otro a Mens. El primero debía ser prometido por la autoridad máxima, por lo que el templo a Mens lo prometió un pretor. Tito Livio nos lo explica: “La promesa del templo a Venus Ericina la hizo el dictador Q. Fabio Máximo, pues de acuerdo con los libros del destino se había dictaminado que hiciese el voto quien detentase la máxima autoridad en la ciudad; la promesa votiva del templo a Mens la hizo el pretor Tito Otacilio Craso.”

El 8 de junio del 215 a. C. los templos fueron inaugurados, siendo su dies natalis, por Q. Fabio Máximo y T. Otalicio, oficiando como duumviri aedi dedicandae, cargos especiales cuya función es inaugurar templos.

Aedes Mentis
El templo está situado en el Capitolio, un área densamente poblada de edificios religiosos. Junto a él se encuentra el templo de Venus Ericina, separados solo por un pequeño desagüe –canali discretae-.
Debido a su situación, en la esquina suroeste, se puede ver la Roca Tarpeya o el templo de Júpiter Capitolino.
En el 115 a. C (o en el 107) fue restaurado por M. Emilio Escauro, uno de los políticos más relevantes y brillantes de su tiempo, victorioso tanto en la guerra como en la diplomacia, demostrando con creces ser el más idóneo para restaurar un templo a la inteligencia.
En el 193 d. C., el emperador Pertinax hace acuñar monedas con la efigie de Mens, resaltando sus dotes de inteligencia política y militar. La divinidad aparece junto a Juno y el epígrafe mentes laudandae –alabemos o elogiemos la inteligencia-.

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