domingo, 26 de febrero de 2017

Calendario religioso romano: Volcanalia –23 de agosto-

Denario de plata representando a Vulcano

Festival en honor a Vulcano, dios herrero y del fuego devorador. Este día también se honra a Maya, diosa de la primavera, como su consorte.

Origen
No se conoce con precisión cuándo se instituyó este festival, aunque se considera como lo más probable que fuese ya en tiempos de Rómulo y su corregente Tito Tacio; ambos serían, además, los constructores del Volcanal, área sagrada dedicada a Vulcano.

La celebración
El flamen volcanalis, sacerdote específico de esta divinidad, es el encargado de oficiar los sacrificios en el Volcanal. En nombre del estado romano se sacrifican un becerro y un jabalí, ambos de piel rojiza –color apropiado a Vulcano-. Además, y como una curiosa particularidad, también se sacrifican pequeños peces en el altar, arrojándolos al fuego –posiblemente se trate de sardinas, aunque existe controversia al respecto-.
Los paterfamilias, a su vez, también arrojan estos peces en los hogares de sus casas, considerando que estos tienen la propiedad –mágica o religiosa, según se guste-, de proteger sus hogares y campos del fuego. Es importante entender que el festival se celebra en pleno agosto y los incendios, debido al calor, son más que habituales.
Es costumbre que las mujeres expongan, durante el día, sus paños, vestidos y otras ropas, al sol.
Otra costumbre asociada al festival, es comenzar el día encendiendo una simple llama en una lámpara y comenzar de ese modo la jornada. Una sencilla forma de vincular el poder del fuego a la suerte de la familia. Todo lo que sea necesario para propiciar buenos auspicios.
Es interesante mencionar que Vulcano es posiblemente la deidad más querida y adorada de la ciudad de Ostia, donde sus festivales y sacerdotes son respetados, gozando de gran influencia.

Volcanal (también area Volcani)
Área sagrada situada a pie del Capitolino, en la esquina noroeste del foro romano. En tiempos de la República una superficie al aire libre, en tiempos imperiales se ha visto constreñido por sus edificios adyacentes. Posee un altar y un fuego perpetuo, poseyendo uno de los altares más antiguos de Roma –suponiendo que fuese erigido por Tito Tacio y Rómulo-. Tiene un conjunto escultórico, en la que se representa a Rómulo portando una tablilla con sus logros en caracteres griegos tallados, una cuadriga de bronce en honor a Vulcano, y una estatua del héroe Horacio Cocles.
Según Plinio, en su Historia Natural XVI (236), existe en recinto un árbol tan antiguo como la misma Roma, clarificando, además, la razón por la que Rómulo fundó el Volcanal: “Pero hay otro almez –en el Vulcanal que Rómulo construyó después de una victoria con la décima parte del botín- que se considera de la misma edad que la ciudad, según atestigua Masurio. Sus raíces penetran hasta el Foro de César a través de las oficinas municipales. Hubo junto al almez un ciprés de la misma edad, que hacia el último periodo del principado de Nerón cayó y quedó abandonado.”

Plutarco, sobre el Volcanal
Este autor, en sus Cuestiones romanas (47), se pregunta por qué se construyó fuera de la ciudad. En los tiempos arcaicos esa zona estaba fuera del pomerium –los límites sagrados de Roma-: “¿Por qué Rómulo construyó el templo de Vulcano fuera de la ciudad?
¿Acaso por motivo de los legendarios celos de Vulcano hacia Marte a causa de Venus, Rómulo, el reputado hijo de Marte, no hizo a Vulcano partícipe ni de su casa ni de la misma ciudad?
¿O esto es una tontería y el templo fue originariamente construido como lugar secreto de consejo y reunión para él y Tacio, su corregente, para convenir allí con los ancianos y tomar decisiones sobre asuntos de estado con tranquilidad y sin ser molestados?
¿O, dado que Roma estuvo desde antiguo en peligro por los incendios, decidieron honrar al dios y situar su templo fuera de la ciudad?”

Cremaciones
Según algunos autores, la zona del Volcanal era en origen un lugar habitual de cremación. Bajo la superficie se oculta un arcaico cementerio, aunque sin cadáveres: solo urnas y sus cenizas.

Curiosidades sobre la fecha
En el 23 de agosto del 153 a. C, el cónsul Q. Fulvio Nobilior fue duramente derrotado por los celtíberos en Hispania. Ese día, el del festival, se considera ater dies por ello –un día “negro”, nefasto-.
Otra curiosidad, más terrible si cabe, es la fecha de la erupción del Vesubio y la destrucción de Pompeyo, Herculano y otras pequeñas poblaciones: un día posterior al festival de Vulcano, el 24 de agosto del 79 d. C.

sábado, 25 de febrero de 2017

Calendario religioso romano: Consualia –21 de agosto-

Carrera en los ludi consuales

Festival en honor de Consus, dios agrícola. Por ello se le suele representar con una simple gavilla de trigo. Esta celebración también recibe el nombre de Ludi Consuales.

Origen
Esta cuestión es difícil de precisar, siendo asunto de controversia entre los antiguos, aunque la mayoría considera, como narra Ovidio, en sus Fasti III (195-200), que fue Rómulo el que las instituyó ya en tiempos del famoso episodio del rapto de las sabinas –siendo los ludi más antiguos de Roma-. En el momento que los sabinos aparecen en escena para rescatar a sus hijas, los romanos celebraban la Consualia.
Rómulo, según el mito, había encontrado un altar enterrado consagrado a Consus, en el mismo lugar donde se celebra el sacrificio en su honor en tiempos del Imperio. La cuestión, es que fue el propio Consus el que aconsejó a Rómulo que raptase a las sabinas.

Consus
Dios de la cosecha recogida y almacenada, protector del grano y de los silos subterráneos; así como de las reuniones y consejos. Su nombre tiene tres posibles orígenes, aunque parece que los tres se complementan entre sí para crear su personalidad:

  • Consero: “sembrar”, haciendo referencia a su esencia como dios agrícola.
  • Consilium: “reunión”, y por ello se le considera divinidad de los consejos prudentes, e incluso de las reuniones secretas.
  • Conditus: “enterrado”, en relación a la semilla sembrada, aunque también a su misterioso altar enterrado, y que solo ve la luz dos veces al año durante sus festivales. Por ello se le considera una divinidad ctónica –subterránea, infernal-.
Se le asocia a la diosa Tutilina, protectora de las cosechas, así como a Ops Consivia –la diosa de la abundancia-.

¿En honor a Consus o a Neptuno Equestris?
Ya desde antiguo algunos autores, como Plutarco, se preguntaban si Consus en realidad era una de las facetas de Neptuno como protector de los caballos y mulos. En su Cuestiones romanas 48 se hace las siguientes preguntas:
“¿Por qué en las fiestas de los Consualia ciñen de guirnaldas a los caballos y a los asnos, y les permiten descansar?
¿Acaso porque celebran esta fiesta en honor a Neptuno, dios de los caballos, y el asno disfruta junto con el caballo y participa de su exención?
¿O porque, cuando se descubrió la navegación y el transporte por mar, sobrevino un cierto bienestar y descanso a los animales de carga?”

Los ludi
Este festival se celebra dos veces al año. La primera al finalizar la cosecha, el 21 de agosto, y la segunda al comenzar la siembra el 15 de diciembre –destacando la de los olivares-. Aunque se honra principalmente a Consus, también se honran a Marte, como protector de las cosechas –es señor del suelo patrio-, y a los lares. El flamen Quirinalis y las vestales ofician las Consualia.
El altar de Consus se encuentra en una de las metae del Circo Máximo -en dirección sureste-, el lugar donde lo halló el propio Rómulo. En esta meta puede leerse una inscripción: “Consus consilio, Mars duello, Lares coillo potentes”. El altar está sepultado, por lo que durante el festival se procede a su solemne desentierro. Sobre este altar se ofrendan las primicias y se hacen libaciones sobre un fuego sagrado.
Durante el festival los caballos, asnos y mulos se engalanan con coronas florales, estando exentos de sus trabajos agrícolas cotidianos –unas curiosas vacaciones animales-. En el Circo Máximo se celebran unos ludi, con carreras de carros tirados por caballos, así como unas singulares carreras de carros tirados por mulas. Las calles aledañas al circo se adornan con flores.
Otro espectáculo que se ofrece en el circo ese día son acrobacias realizadas sobre odres de piel untados en aceite, donde los funámbulos buscan tanto sorprender como motivar la risa de los asistentes.
Al finalizar el festival, el altar vuelve a enterrarse, tal y como lo encontró Rómulo.

Nota del autor
Aunque no se mencione explícitamente, es muy probable que los romanos festejasen con abundante vino y comida la Consualia, a imitación de las que se celebraban en tiempos de Rómulo. Al fin y al cabo, se festeja el fin de la dura cosecha.

En rojo la situación del altar de Consus



Calendario religioso romano: Portunalia –17 de agosto-

Foro Boario -en el centro de la imagen el templo a Portunus-.

Festival dedicado a Portunus, dios de las puertas y puertos, así como de sus llaves.

Portunus
En origen divinidad de las puertas y sus llaves, aunque con el paso del tiempo, se le han otorgado puertos, sus almacenes e incluso las mercaderías que en ellas se guardan –especialmente de grano y ganado, siendo los bienes asociados más comunes al lugar donde se halla su templo principal-.  Groso modo, es el dios de todo aquello que puede cerrarse.
Algunos eruditos consideran que Portunus es una faceta del dios Jano, ya que los dos tienen relación con las puertas, y se les suele representar con unas llaves en la mano.
Con el paso de los siglos, y debido a su actividad comercial en el Tíber, también se ha identificado con Pater Tiberinus, el genius que cuida y protege las mercaderías que arriban al puerto por el río Tíber. A su vez, en su honor, otro festival recibirá el nombre de Tiberinalia.

Curiosidad lingüística
La palabra inoportuno procede de su nombre –importunus-, haciendo referencia en origen a las inclemencias metereológicas negativas asociadas a la navegación, como los vientos contrarios, la falta de puerto o la marea adversa. Por ello, también se le considera una deidad relacionada con la navegación; siendo similar a la deidad griega menor Palemón, tal y como asegura Ovidio en sus Fasti, al hablar de Mater Matuta, que hace de madre de Portunus: “Ven siempre propicia a este pueblo. Serás una divinidad del piélago; el mar se ocupará también de tu hijo. Tomad otro nombre en vuestras aguas: los griegos te llamarán Leucótea, nosotros Matuta; tu hijo tendrá toda clase de derechos sobre los puertos; a quien nosotros llamamos Portuno, se llamará en su lengua Palemón.”

Templo de Portunus
Esta deidad posee, desde el siglo IV a. C., un importante templo en el Foro Boario –mercado ganadero de la ciudad-, adyacente al puerto fluvial de Roma –portus Tiberinus-, muy cerca del Pons Aemilius, el más antiguo puente de piedra de la ciudad –siglo II a. C.-, conectando la ciudad con el Trastevere. Desde su posición se puede vigilar con facilidad las embarcaciones que navegan por el Tíber y el trafago del ganado en el Foro Boario.
La zona que circunda el templo recibe el nombre de Portunium, siendo habitual la venta de flores en este preciso lugar. Destacar el carácter plebeyo tanto del Portunium como del Trastevere.

Nota del autor
Desgraciadamente, muy poco conocemos de este festival. Sí sabemos, sin embargo, que tenía a cargo de su culto un sacerdote, el flamen portunalis, lo que nos muestra su antigüedad; y que el festival se celebraba, con toda probabilidad, entre el Portunium y el Pons Aemilius, y que se arrojaban, con gran solemnidad, viejas llaves de madera al fuego, para propiciar la buena fortuna. También tenía cierta importancia el festival en el puerto de Ostia. Un rito que llevaba a cabo el flamen era engrasar el hasta –una antiquísima lanza- de Quirino con un aceite sagrado que se conservaba en un recipiente especial llamado persillum –redoma que se emplea en ritos religiosos-.

Como dios protector de los almacenes portuarios de grano, tenía gran importancia estatal y vital, siendo garante contra los ladrones, plagas y otros eventos inoportunos.

martes, 21 de febrero de 2017

Calendario religioso romano: Vertumnalia –13 de agosto-

Vertumno seduciendo a Pomona, caracterizado como una anciana
Festival en honor a Vertumno, antiquísima deidad de las estaciones, el cambio y la maduración de los frutos, en la que se celebra su boda con la diosa Pomona, deidad a su vez de los huertos frutales y sus frutos.

Vertumno
Patrón de los huertos y árboles frutales, es garante del florecimiento de los frutos en primavera, y de su recogida en verano y otoño. Los autores antiguos hacen derivar su nombre de la palabra latina verto/vertere -cambiar, transformar-, en referencia al cambio estacional y su maravillosa capacidad de metamorfearse en la persona o deidad que desee. Los pocos mitos que hacen referencia de esta deidad hacen hincapié en esa faceta múltiple. Tiene la habilidad de adquirir el aspecto de cualquier mortal, incluyendo sus capacidades, gestos y voz, ya se trate de un lozano joven, una locuaz anciana, un afanoso pescador o un hortelano; incluso es capaz de asemejarse a divinidades como Fauno, Pico o el mismísimo Apolo. Aunque estas transformaciones siempre están caracterizadas por su naturaleza decente, amigable y atractiva, a su modo. De ese modo logró seducir a Pomona y desposarse con ella. Vertumno es uno y múltiple, una deidad sin personalidad definida, un enigma.
Otra capacidad que se le atribuye es tornar el curso de las aguas del Tíber y evitar sus habituales inundaciones.
También se le considera un dios asociado al comercio, siendo la compraventa un tipo de “cambio”, aunque su área comercial está más vinculada al mundo floral y frutícola. Sin embargo, cambiar bienes por dinero se considera bajo su potestad.

El etrusco Voltumna
Esta deidad tiene un plausible origen etrusco –llamándose Voltumna-, aunque entre los romanos su naturaleza divina posee ciertas diferencias. Aunque también puede ser que en origen fuesen dos deidades diferentes sincretizadas por diversos hechos históricos.
Entre los etruscos de la ciudad de Volsinii esta deidad tenía un carácter ctónico, subterráneo, sin dejar de ser representado como un joven encargado del cambio de las estaciones, la fecundidad vegetal y la abundancia, compitiendo en importancia con otras divinidades como Tinia –similar a Júpiter-. Varrón incluso lo denomina deus Etruriae princeps. Lideraba una confederación de doce populi etruscos, teniendo como centro cultual una arboleda sagrada denominada Fanum Voltumnae, donde los líderes etruscos podían parlamentar, organizando además unos ludi anuales.
En el Vicus Tuscus –el barrio etrusco- de Roma existe una antigua estatua de Vertumno. Esta estatua es muy conocida. Al principio se trataba de un tosco madero de arce, hasta que el legendario artista Mamurio Veturio la sustituyó por una admirable obra en bronce. Resulta curioso que la calle en la que está situada la estatua es barrio de prostitutas, tenderos y perfumistas.

Aedes Vertumni
Su culto llega a Roma sobre el siglo III a. C., aunque se instaura oficialmente en la ciudad en el 264 a. C., tras la conquista de la ciudad etrusca de Volsinii por Marco Fulvio Flaco, llevándose un suntuoso botín de estatuas de bronce. Siendo importante Voltumna en la ciudad conquistada, se realizó una evocatio, una petición formal religiosa para que la deidad aceptase Roma como su nuevo hogar. El templo, situado en el Aventino, fue fundado ese mismo año.

Nota del autor
Desgraciadamente, nada sabemos sobre cómo se realizaba este festival, aunque debe tenerse en cuenta que se trata de glorificar la boda entre Vertumno y Pomona. Es de esperar que los fieles, tras una procesión en dirección a los santuarios de la deidad, ofrendasen frutos hortícolas y flores –jacintos, rosas y claveles sus preferidas- realizando súplicas para garantizar sus cosechas, con su correspondiente banquete. A Vertumno se le ofrecen frutos en el cambio de las estaciones –con la excepción invernal-.

Vertumno es una deidad cambiante, caprichosa, inconstante, por lo que las súplicas y ofrendas son esenciales para ganarse su favor, ya que el “cambio” puede ser positivo o negativo –bene vertere, o male vertere-. Para los romanos esta deidad puede ser tanto beneficiosa como desfavorable.

lunes, 20 de febrero de 2017

Calendario religioso romano: Nemoralia –13 de agosto-

Lago de Nemi
Conmemoración de la consagración del templo a Diana en el Aventino, y a su vez de la Diana Nemorensis, importante deidad del Lacio.

Distintos nombres para un mismo festival
Este festival recibe distintos nombres, como Nemoralia, Sacrum Dianae o Natalis Dianes. El apelativo de Nemoralia está en relación con el nombre que recibe Diana en su santuario más sagrado y visitado en Italia, junto al lago de Nemi -Nemorensis lacus-.

Templo del Aventino
Erigido –según la tradición- por Servio Tulio a imitación del Artemisión, el célebre templo de Ártemis en Éfeso, santuario de la Liga de las Doce Ciudades Jónicas. El rey Tulio lo fundó con la intención de crear un santuario común a todos los latinos. Es el más antiguo e importante templo de esa colina; en tiempos primitivos el Aventino recibió el nombre de Collis Dianae. Aunque inaugurado en Roma, el festival que se le asocia es celebrado en todo el Lacio e incluso en Italia –ya en tiempos imperiales, en las provincias más romanizadas-.
Ovidio en sus Fasti III (295-300), describe como percibían los romanos el primitivo solaz donde después sería construido el templo, lugar sumamente sagrado: “Al pie del Aventino había un bosque sombreado por encinas negras, que una vez visto podías decir: «Aquí está la divinidad». En su interior había una pradera, y de unas rocas fluía un manantial de agua viva, cubierto de musgo verdoso. De él bebían sólo, prácticamente, Fauno y Pico.”
Dos son las particularidades de este templo: sus primeras leyes –lex templi- fueron redactadas en griego, y sobre el dintel de la puerta, cuelgan cuernos de ternera –la víctima favorita de la diosa; en el resto de sus templos cuelgan cuernos de ciervos-.
El Aventino siempre ha sido una colina considerada “plebeya, por la que la Nemoralia es popular entre las gentes humildes. Al fin y al cabo, Diana es garante de fertilidad humana y animal, y propicia los buenos partos.

Nemorensis lacus
Situado en el corazón del Lacio, el lago de Nemi está consagrado a la antiquísima Diana, divinidad silvestre y feraz, que con el paso de los siglos fue suavizando en algo su carácter primitivo –asimilada a Ártemis-. Al norte del lago y al sur del Monte Albano, está situado el santuario, donde se custodia una arcaica estatua de madera de la diosa. Poéticamente al lago se le denomina speculum Dianae –el espejo de Diana-.
Ovidio, en sus Fasti III (260-275), describe este sobrecogedor lugar: “Hay un lago, rodeado por la selva sombría del valle de Aricia, consagrado por la antigua religión. Aquí está oculto Hipólito, descuartizado por las riendas de sus caballos, motivo por el cual ningún caballo puede entrar en aquel bosque. Cuelgan hilos que recubren largas estacadas y hay dispuestas tablillas en honor de la meritoria diosa. Muchas veces una mujer cumpliendo con su voto y ciñendo las sientes con guirnaldas transporta antorchas relucientes desde la ciudad. Corre desde allí un riachuelo pedregoso con murmullo inseguro. Yo he bebido muchas veces de él, pero a pequeños sorbos. La que ofrece el agua es Egeria, diosa grata de las Camenas –ninfas de las fuentes-. Ella era la esposa y consejera de Numa.”

Templo de Diana en el lago Nemi

El festival
Las gentes plebeyas y los esclavos, a los que se les permite participar –siendo uno de sus escasos días de “vacaciones”-, se dirigen en solemne procesión nocturna, portando antorchas, a los lugares de culto de la diosa –el templo del Aventino, el lago de Nemi, así como otros santuarios a lo largo del Imperio-.
El festival es especialmente popular entre las mujeres de toda condición social, siendo sus indiscutibles protagonistas. En los santuarios lavan sus cabellos, adornándose con guirnaldas florales. Muchas llevan a sus perros, ya sean domésticos o fieros guardianes, siendo a su vez engalanados con flores; los perros están bajo la protección de Diana, la gran diosa cazadora.
Los fieles realizan sus peticiones a la divinidad, colgando de las ramas de los sagrados árboles cintas coloridas con escritos suplicatorios, así como exvotos con las partes corporales que desean sean curadas, bendecidas o protegidas –aunque las peticiones más habituales están relacionadas con la fertilidad y lo spartos-; incluyendo imágenes de sus hijos, efigies de arcilla representando ciervas –uno de los animales preferidos de Diana-, figuras de bronce de la diosa portando una antorcha o simple lámparas de barro con ánimo votivo.
Tras la procesión y la exposición de los exvotos, se purifican a los asistentes más jóvenes. Posteriormente, se realiza un alegre banquete nocturno en el que se consumen cabritos asados, tortas recién horneadas, acompañadas de manzanas transportadas en cestos elaborados con ramas de manzanos.
Los sacrificios cruentos y la caza están prohibidos durante el festival.

El lago de las mil estrellas
Durante la nocturna procesión en el lago de Nemi, llamado acertadamente “espejo de Diana”, el reflejo de las antorchas da un aspecto sobrecogedor a la superficie lacustre. Los fieles, además, acuden al santuario tanto a pie como en pequeñas y humildes barcas, iluminando aún más su superficie. Además, al menos durante cierto tiempo e idealmente, la fecha del festival debe coincidir con la luna llena –por ello en algunas ocasiones se realiza entre el 13 y el 15 de agosto-. Un magnífico espectáculo natural en la época más calurosa del año. Diana es una diosa compleja, múltiple, que también representa la luna y los aspectos más sombríos de la noche, por lo que se la invoca no solo como Diana, sino como Luna –la griega Selene- y Hécate.

Denario de plata representando a Diana Nemorensis

domingo, 19 de febrero de 2017

Viajando por las calzadas del Imperio

Reparando una calzada
Infinitas pueden ser las posibilidades, eventos y encuentros que cualquier viajero puede encontrarse por las calzadas romanas: desde simples campesinos llevando el esfuerzo de su trabajo al mercado más cercano hasta una procesión fúnebre llevando un cadáver, sin olvidar lo más habitual, mercaderes y campesinos llevando mercaderías.

En esta entrada voy a exponer varias de estas posibilidades, con la idea de ayudar a los Iniciadores. No es sencillo improvisar durante los viajes encuentros fortuitos y no caer en la repetición, cayendo, además, en la rutina de esos viajes “relámpago” de varias semanas y que se describen como si los personajes hubiesen empleado algún medio mágico o teúrgico que los transportase instantáneamente. Viajar en los tiempos antiguos no es asunto tan sencillo como pueda parecer, por muy buenas y cuidadas que estén las calzadas, el tiempo atmosférico, los viajeros y otras vicisitudes afectan el tránsito.

Las expondré de la forma más sencilla posible, como ideas, semillas de aventuras o pequeñas escenas; o simplemente como aderezo para ambientar y descripción.

Nota del autor: y como ayuda para calcular los días de viaje, no olvidar esta magnífica aplicación: Orbis.

Campesinos
Un numeroso grupo de campesinos con sus acémilas –burros, bueyes, alguna carreta sencilla- llevando a la ciudad sus productos agrícolas; así como alguna vianda típica de la zona. Si los personajes son amables y compran algo –ya que se les ofrece-, los lugareños les bendecirán en su viaje o bien les contarán algo de interés, quizás algún atajo o les acompañan un buen trecho –suponiendo que vayan en la misma dirección-, o les advertirán dónde pueden ocultarse los salteadores de la región.

Ornatus: puede que la fortuna haga que una mula enferme o un carro sufra un accidente. Es posible que algún personaje sea capaz de ofrecer su ayuda. O incluso que alguna atractiva campesina ofrezca el calor de sus muslos a un personaje, y que sea atrapado in fraganti –pudiendo estar compinchado el marido de esta, para que el personaje se disculpe con algo de dinero-.

Buhonero
Un buhonero y su familia con su enorme carro tirado por bueyes. Los productos que ofrece son sumamente variados, además, posee numerosa información sobre las calzadas, veredas y caminos secundarios, así como sobre las cauponae, villas y poblaciones de la región. Es un experto cocinero, por lo que acampar con él es cosa de gusto. Está bien relacionado y, previo pago, puede hacer que los personajes contacten con cualquier persona de la zona –incluyendo a algún jefe de salteadores, capataz de una villa o la prototípica bruja oculta en su choza forestal-.

Ornatus: el buhonero puede ser un estafador, o simplemente un hombre muy avaricioso. Puede adormecer a los personajes con el vino y robarles, para desaparecer durante la noche.

Reparaciones en la calzada
Las ciudades y otras poblaciones cercanas a la calzada, tienen la obligación de mantener sus vías en condiciones. Esencial para el comercio y el tránsito de los ejércitos. Esclavos públicos, milicias locales, curiosos que critican la obra –sí, eso siempre ha existido-; sin olvidar los carros y herramientas para la reparación. La vía incluye puentes, acueductos cercanos e incluso túneles. Los personajes tienen que desviarse de su ruta e ir por alguna vía secundaria o vereda, lo que retrasa el viaje y les obliga ir por alguna región menos conocida.

Ornatus: simplemente puedes emplear la excusa de las reparaciones para guiar a tus lusitores a donde tú quieras.

Familias viajeras
Viajar para visitar familiares por algún evento importante, como una boda o nacimiento son habituales, por lo que no es raro encontrarse con una o varias familias –y sus amigos más cercanos- en tránsito para esos festejos. Casi como si fuese una procesión. Estos grupos la mayoría de las veces son numerosos; viajar en grupo es más seguro. Puede que algún personaje conozca a alguien de esas familias y reciba una invitación formal al evento. En el caso de tratarse de familias de honestiores, la pompa durante el viaje es mayor, lo que puede traducirse en numerosos carros llevando a los invitados, regalos, alimentos exóticos, esclavos…

Soldados en tránsito
En las calzadas los ejércitos, del tipo que sean –legiones, auxiliares, milicias locales- tienen preferencia de paso, y no siempre guardan los modales ideales del buen romano. Más de un viajero puede recibir como grosero regalo un golpe para apartarlo del camino, o tener algún problema si se trata de una bella doncella. En el caso de llevar artículos de valor –que puede ser incluso comida- lo mejor es ocultarlo. A veces los soldados son peores que los salteadores. Sin embargo, de igual modo, si algún personaje es un honestior puede que sea escoltado durante un trecho del camino a petición del oficial que comande la tropa. Pese a todo, observar a un ejército en movimiento es todo un espectáculo digno de verse.

Correos imperiales
De vez en cuando pueden verse a veloces jinetes portando documentos. Se trata del cursus publicus, el correo imperial. Tienen preferencia de paso absoluto, ya que suelen llevar importante documentación administrativa, fiscal, judicial o militar. Portan salvoconductos –diploma-, conocen perfectamente las calzadas que emplean y están bien relacionados. Atacar a uno de ellos, molestarle o no “prestarle” tu caballo de refresco si lo necesita, son graves delitos. El caballo puede recuperarse en la próxima mutatio, establos de parada que emplean los jinetes para obtener caballos de refresco, alimento y descanso. Se puede encontrar una mutatio cada quince millas de media.

Ornatus: el correo puede estar herido, o sufrir un accidente, exigiendo a un personaje que lleve la información por él, pudiendo ser la perfecta excusa para el inicio de una aventura.

Actores ludicrae
En tránsito de una población a otra, se pueden encontrar compañías de artistas llamadas ludicrae –asociados a los juegos circenses o teatrales, de menor consideración artística, pero muy apreciados por la plebe-. Funámbulos, malabaristas, domadores de animales, zancudos, tragasables y escupefuegos, danzarines, actores caídos en desgracia… Lo que se denomina vulgarmente gente del espectáculo. Encontrarse con una de estas compañías puede ser toda una experiencia. De igual modo, puede tratarse de una compañía de actores teatrales, respetada y conocida.

Ornatus: estos artistas no tienen inconveniente en admitir a los personajes en su compañía, aunque sea temporalmente, suponiendo que esto tengo sentido según sea el grupo de personajes. Una buena excusa para una aventura y cambiar un poco de aires.

Filósofos y otros “sabios”
Muchos son los filósofos que dedican gran parte de su vida a viajar, con la idea de conocer el mundo y sus gentes. No siempre se trata de ancianos de encanecida barba. La condición de filósofo no requiere de la vejez, sino de sabiduría y voluntad. Según la escuela que profesa, ya sea un estoico o un epicúreo, el encuentro será de una naturaleza u otra. El problema consiste en la dificultad de saber si uno se encuentra ante un filósofo –o incluso un philosopho (Arcana Mvndi Edición Integral pág. 233/234)- o ante un charlatán o un timador, un simple buscavidas con buena dicción que solo busca algo de comida y, si tiene la oportunidad, robar alguna cosilla.

Marcha fúnebre
A veces sucede que alguien fallece lejos de su hogar y su familia. En los casos que el difunto tenga buenos amigos o capacidad económica para ello, ya sea por espontáneo respeto o por deseo expreso de su testamento, su cadáver será transportado a su hogar. Un carro cerrado, dispuesto con el cuerpo dentro, esperando ser incinerado o enterrado, según sea costumbre. Este carro puede ir acompañado de algunos guardianes, esclavos, algún flautista tocando una melodía fúnebre. Puede suceder, también, que el difunto fuese muy conocido y admirado, y no pocos sean los que acompañan durante un trecho esta tétrica marcha.

Ornatus: es irresistible hacer algún tipo de aventura con un cortejo fúnebre ambulante de este tipo. ¿Realmente llevan un cadáver o se trata de un fugitivo oculto? ¿Quizás un raro tesoro?

Turistas
Los honestiores adinerados, aburridos o curiosos, realizan viajes de placer, buscando maravillarse con todo lo que el Imperio puede ofrecerles. Algunas provincias, especialmente las del oriente imperial, Egipto, la Hélade y Sicilia, son motivo habitual de turismo –muy parecido al actual-. A los romanos les encanta visitar las pirámides egipcias, los gigantes de Memnón, o las maravillas naturales, como el Etna, en Sicilia. Incluso existen libros dedicados a ello. Los lugares por visitar son numerosos y variados, llenos de anécdotas históricas y mitológicas. Sin olvidar la propia Roma.

Ornatus: puede que los personajes sean contratados por un honestior, precisamente, como sus guías y protectores en un viaje turístico.

Peregrinos a lugares sagrados
Durante algunos festivales religiosos, las gentes realizan numerosas procesiones y peregrinajes a lugares sagrados, como arboledas sagradas, templos y santuarios, que abundan por doquier. Para ello te puede servir, Iniciador, el calendario religioso romano que puedes encontrar en este mismo blog. La mayoría de estas procesiones suelen dirigirse a lugares relacionados con la curación y la medicina, así como los conocidos oráculos, más comunes de lo que puede creerse.

Sacerdotes ambulantes
Innumerables son las divinidades del Imperio, así como sus sacerdotes y maneras. Por ejemplo, los personajes pueden encontrarse a los galli, sacerdotes eunucos mendicantes de Cibeles, que se desplazan en vistosos carros en los que representan a la diosa, siempre en busca de donativos; o grupos heterogéneos adoradores de divinidades exóticas, como la egipcia Isis.

Ornatus: dentro de esta categoría pueden los personajes encontrarse con teúrgos, taumaturgos y sacerdotes de cultos antagonistas del Pacto.

Misteriosas literas
A veces puede verse por la calzada alguna litera lujosa porteada por fornidos sirios o galos, escoltada por dos o tres fuertes esclavos. ¿Quién o quienes se acomodan en su interior? ¿Una bella patricia camino de su hogar o al encuentro de su amante? ¿O un honestior aquejado de gota? ¿Puede que se trate de un hedonista con dos hetairai? ¿Puede, incluso, que esté vacía y vaya en busca de alguna persona importante?

Ornatus: según sea el carácter y naturaleza de la persona transportada, pueden suceder multitud de cosas. Puede que el honestior al ver al grupo de personajes los requiera para algo, ya sea remunerado o debiéndoles un favor.

Mendigos rurales
Algún desgraciado cuyo nombre sea su apodo, el tonto del pueblo o alguien a quien la fortuna le es cruelmente esquiva, pero los mendigos y trotamundos pobres recorren las calzadas asiduamente. Cuentan alguna historia o chistes por algo de comida, el cobijo que una manta pueda dar, y vino si es posible y los viajeros están de buen humor. A veces recorren los caminos en parejas.

Ornatus: en la mitología abundan los ejemplos de divinidades que se hacen pasar por mortales, a menudo como desgraciados plebeyos. ¡Quién sabe qué verdadera naturaleza oculta el tonto del pueblo! Nota del autor: en una aventura a mis lusitores les puse un locuaz vagabundo que no era más que Mercurio divirtiéndose un rato. Una broma privada, puesto que ellos nunca lo supieron.

Los honestiores y sus bigae
Los conocidos carros tirados por dos caballos –las cuadrigas tienen como tracción cuatro caballos, de ahí su nombre; las bigae, dos-. Empleados por los honestiores más jóvenes, aventureros y aguerridos para viajar a lugares cercanos. Cuando vuelan por la calzada no suelen tener muchos miramientos o cuidado con los plebeyos que la emplean. Lo más sensato es apartarse.

Ornatus: si algún personaje es un honestior o está relacionado con el mundo circense –auriga-, puede que le reten a una carrera. Puede que tras esta sea invitado a una villa y posterior cena.

Artesanos
También los artesanos de toda condición emigran a ciudades, villas y regiones más prósperas. Habitualmente viajan con sus familias y sus enseres profesionales. Tener buena relación con estos puede ser muy beneficioso para los personajes. Es posible que más adelante se los encuentren ya instalados en alguna ciudad.

Honestiores desterrados
A los honestiores caídos en desgracia se les suele condenar con el exilio –no siempre se ejecuta por orden del emperador a todos aquellos que le han “ofendido” o incomodado de algún modo-. Según el tipo de exilio, y la prisa del condenado, puede viajar en su carpentum –lujoso y espacioso carro cerrado-, acompañado de sus sirvientes y protectores, así como su familia inmediata; o bien, ocultando su identidad viajando de incógnito como un simple plebeyo –lo que no resulta tan sencillo para alguien cuyo lenguaje es diferente al de la clase baja-.

Tranquilos salteadores
No siempre los criminales y bandoleros están “de servicio”. A menudo viajan por motivos ajenos a su profesión. En pequeños grupos o solos, transitan por las calzadas, disimulando su fiero y salvaje aspecto. Eso sí, sin dejar de observar a los otros viajeros, en busca de nuevas víctimas futuras.

Ornatus: puede que un personaje reconozco a un salteador que hace tiempo le robó en algún camino o ciudad.

Aventureros
De igual modo que la mayoría de los personajes, otros en el mundo romano se buscan la vida como pueden. Aventureros, buscavidas, mercenarios de toda profesión y condición, en busca de trabajo remunerado.

Ancianas
En los cruces de caminos, protegidas del calor por arboledas, ancianas mujeres ofrecen a los caminantes ungüentos y remedios propicios para el camino, así como amuletos. Brujas rurales, curanderas, decidoras de fortuna, tan habituales en las encrucijadas. Por un óbolo o un par de ases, monedas sencillas, regalan al viajero calmantes para los agotados pies, tortas con miel y semillas de adormidera, consejos sobre el amor y la fortuna.

Ornatus: de igual modo, los personajes pueden encontrarse con seres sobrenaturales de muy diversa naturaleza en los caminos, como fantasmas, lares viales o genii protectores de los caminos– Arcana mvndi Edición Integral pág 248/250-.

¡Espero que esta entrada sea de ayuda para tus viajes, Iniciador! ¡Que Mercurio te sea propicio!

jueves, 16 de febrero de 2017

Breve esbozo sobre la piratería en el Mediterráneo

Pirata ilírico
“Gentes ferae et magna ex parte latrociniis maritimis infames”
-Tito Livio

Durante el final de la República la piratería era un mal endémico y brutal que afectaba a casi todo el Mediterráneo. Por ello, Augusto, tras la guerra civil y el restablecimiento del orden con el Imperio, se jactaba de haber limpiado los mares romanos de piratas –en latín praedonibus-. Sin embargo, es un hecho que la piratería nunca desapareció del todo. A finales del siglo II la piratería aún se practica, aunque no con la misma fiereza e intensidad de antaño. Sin embargo, durante el siglo III se incrementará sustancialmente.

¿Quiénes se dedican a la piratería?
La mayoría de los piratas lo son a tiempo parcial: pescadores desesperados o sin escrúpulos que necesitan alimentar a sus familias; mercaderes que aprovechan alguna circunstancia singular, que abordan pequeños navíos o secuestran a pasajeros ricos; e incluso campesinos de interior deseosos de escapar del duro trabajo en las villas; gente desheredada de las ciudades buscando una salida a su miseria; salteadores de caminos que cambian la tierra por el mar en verano; así como simples aventureros en busca de botín y emociones fuertes. Pocos son los piratas “profesionales”, pocos los que viven solo para la piratería.
Sin embargo, siempre los hay que viven y mueren por el mar, disfrutando de la libertad y el riesgo, el botín y la esperanza de un futuro de riquezas.
Otro motivo por el que la piratería suele incrementarse es la guerra, especialmente las guerras civiles en el Imperio. Aguas revueltas, ganancia de pescadores, que suele decirse. Cuando la marina romana y las legiones están distraídas y enzarzadas en sus guerras fraticidas, los piratas se hacen a la mar, hacen acopio de valor y se dejan llevar por la osadía, atacando con mayor audacia y temeridad, lo que incluye pequeños puertos desprotegidos o barcos mercantes de gran calado.
Sucede a menudo, también, que los derrotados en cualquier guerra, si tienen ocasión y oportunidad, toman alguna localidad portuaria que convierten en un nido de piratas, hasta que las autoridades acaban con sus actividades.

La mentalidad de los piratas según el imaginario romano
Incivilizados, rapaces, libertinos, lujuriosos, jactanciosos, hoscos, indisciplinados, supersticiosos.

¿En que mares y costas es más habitual la piratería?
Aunque pueden encontrarse piratas en cualquier “charca”, las siguientes costas destacan por su actividad pirática:
  • Los mares cercanos a las islas mediterráneas, especialmente en primavera y verano, así como costas poco pobladas, donde suele haber saqueadores ocasionales. Algunos pescadores y campesinos encienden durante la noche hogueras para despistar a los barcos, buscando que naufraguen cerca de la costa para saquearlos.
  • Las costas de Cilicia, donde la piratería es una tradición nacional. Muchos de los piratas se ocultan en invierno y durante los periodos de inactividad en las montañas cercanas a la costa –los montes Tauro-. Una fortaleza natural. Muchas veces, las autoridades para acabar con los piratas, deben atacar estas montañas y reducir a los piratas en sus refugios.
  • La costa Ilírica, que goza de innumerables islas –cercanas al millar según Plinio el Viejo- y puertos naturales, perfectos como escondrijos de los veloces lemboi y las ligeras liburnas. Esta costa en un laberinto, además, sus piratas suelen gozar de la ayuda y favor de las gentes del lugar. De esta región es originaria la liburna, navío ligero que puede disponer de varios órdenes de remos.
  • El Ponto Euxino, el actual Mar Negro, que no es un mar romano en su totalidad, aunque la costa norte está dominada por el reino del Bósforo, aliado tradicional de Roma; y el Helesponto, el mar de Mármara, entre Europa y Asia. No son pocos los que viven de la piratería en esos mares, especialmente los heniochoi, zygoi y achaei –bárbaros-, que actúan en sus pequeños, ligeros y maniobrables botes llamados kamarai, con capacidad para 20 o 30 tripulantes. No pocas veces actúan “compinchados” con las autoridades corruptas de algún puerto.
  • La costa mauretania, que hace a los mauros, motivados por la necesidad económica y la envidia de su rica vecina, la Bética, piratas estacionales que incluso se atreven a adentrarse tierra adentro.

¿Qué tipos de barcos emplean?
En tiempos del Imperio lejos quedan aquellas flotas de piratas cilicios, o de otras costas del oriente mediterráneo. Ligeras liburnas, veloces lemboi, barcos de pescadores de todo tipo, los pequeños kamarai…, suelen ser los navíos más comunes empleados por estos criminales. La mayoría barcos relativamente pequeños si los comparamos con los de la flota romana. Los piratas buscan presas sencillas. No tienen problema alguno en ocultarse en recónditas calas, escondiendo sus pequeños barcos en casi cualquier costa. En otras palabras: si les es posible, huirán ante cualquier barco de guerra. Las posibilidades de terminar en el fondo marino son demasiado probables.

Navegación: la liburna
Galera originaria de Liburnia, aunque su uso se ha extendido por casi todo el Mediterráneo, incluyendo ríos como el Rin o el Danubio, ya que es habitual en las flotillas romanas. Su principal misión es la de patrullar las costas. Puede variar de longitud, pero lo más habitual es que tenga algo más de cien pies de eslora –unos treinta metros-, y quince pies de manga –algo más de cinco metros-. Las maderas más empleadas para la construcción de estos navíos son el roble y la haya. Tiene un mástil central, una vela de proa y un castillo de popa. Provisto además de un espolón –ariete naval- para golpear a los barcos enemigos. Es más ligera y maniobrable que una trirreme. Suele tener un solo orden de remeros, con veinte remeros por lado, por lo que una liburna de un solo orden de remeros tiene cuarenta remeros (Nota del autor: nada de esclavos como nos muestra Hollywood; se trata de voluntarios pagados en los navíos particulares y marinos profesionales en el caso de las flotas romanas). Algunas liburnas tienen dos órdenes de remeros, por lo que se incrementa hasta más o menos ochenta remeros. Además de los remeros, la tripulación puede constar de unos treinta a cincuenta hombres, lo que puede incluir soldados, viajeros…, o bien, espacio para mercaderías. A vela puede alcanzar los catorce nudos y la mitad a remo.

Liburna
¿Qué botín es el más buscado?
Contrario a lo que pueda pensarse, los piratas no suelen buscar las riquezas más evidentes –joyas, moneda-, ya que son difíciles de obtener. La mayoría de los pasajeros no suelen llevar grandes cantidades encima. Los honestiores y adinerados siempre, salvo alguna rara excepción, llevan fuertes escoltas y si tienen influencia pueden solicitar ser transportados por un barco de la marina romana.
Por ello, lo más sensato y beneficioso suele ser atacar barcos mercantes y robar las mercaderías más comunes: vino, aceite, telas variadas, garum… y venderlo en puertos donde la política aduanera sea laxa; y por supuesto, esclavos. Suele ser la parte del león en el botín. La venta de esclavos en el oriente romano es muy lucrativa, y los escrúpulos respecto al origen del esclavo son inexistentes.
Una práctica habitual tras el saqueo de un barco mercante es prenderle fuego. De ese modo no se dejan vestigios de lo sucedido. Las autoridades y los armadores pueden pensar que el barco simplemente ha naufragado por causas naturales.
Los piratas más avispados tienen “agentes” en las tabernas portuarias, donde a base de entumecer a los marineros con vino y otras distracciones, se enteran de las mercaderías más lucrativas de los mercantes, sus rutas, y si llevan a algún personaje de alcurnia, para secuestrarlo y pedir un razonable botín, una práctica habitual y que por ordinario se cumple: raro es el pirata que quebranta su palabra en esta cuestión.

Una táctica sencilla de ataque
Lo más habitual es que el barco dedicado a la piratería se oculte en alguna cala o cueva en el litoral, avistando a lo lejos, oculto a ojos curiosos, la travesía de algún barco mercante. Para ello se buscan escondrijos cercanos a las rutas comerciales más transitadas y conocidas. La costa mediterránea es muy extensa, y vigilarla en su totalidad es imposible. Miles son las calas y cuevas aptas para ocultarse. Poco pueden hacer las autoridades al respecto.
Los barcos mercantes suelen echar anclas durante la noche –la navegación nocturna es sumamente arriesgada-, y así, inadvertidos del peligro, son asaltados por los piratas que aprovechan la sorpresa y la nocturnidad. Una vez apresado el barco, suele llevarse al escondite para su tranquilo saqueo.

Atacando la costa
A veces, los piratas se agrupan temporalmente en grupos de cierto tamaño, atacando pequeñas poblaciones costeras. Por ello, a lo largo de la costa no es raro observar atalayas de vigilancia y cercados pétreos para entorpecer a estos bandoleros marinos. Los lugareños suelen comunicarse con señales -luminosas durante la noche y humo durante el día-.

Supersticiones habituales entre todos los marinos
  • Soñar la noche anterior a la partida con divinidades marinas, con Venus, con los Dioscuroi, puertos, ciudades, ríos, incluso con ser crucificado –la cruz está hecha del mismo material que los barcos-, es buen presagio; de lo contrario, soñar con animales salvajes, como jabalíes, toros, cabras, aves nocturnas, es mal augurio.
  • Durante la partida del navío del puerto es de mal augurio que un cuervo se pose en su arboladura, y más aún si este grazna.
  • Cuando el barco abandona el puerto es recomendable que los familiares de los marinos alcen sus voces con oraciones y palabras de buenaventura, acallando los más que posibles sollozos de los que se quedan en tierra.
  • Al ascender por la pasarela de embarque es de mal augurio pisar el barco con el pie izquierdo, mirar hacia atrás o estornudar.
  • En lo alto de los mástiles se coloca piel de hiena o foca, las cuales tienen la propiedad sobrenatural de evitar los rayos y relámpagos.
  • Encallar en el puerto por algún bajío es de mal augurio, desaconsejándose el viaje ese día.
  • Durante la travesía no es propicio escupir al mar o hacer las necesidades por la borda; así como practicar sexo a bordo.
  • Cortarse el pelo o las uñas con el mar en calma; en el caso de tormenta, es propicio cortarse las uñas y raparse el pelo ofrendándolo a Neptuno, especialmente en el caso de un naufragio inminente.

Dioscuri, patronos contra los piratas
Las divinidades Castor y Pólux se consideran garantes de la seguridad en los viajes marítimos, y por lo tanto, contrarias y hostiles a los piratas. Los navegantes suelen ofrecerles sacrificios antes de comenzar sus travesías.

Ludo alea: los devotos marinos que realicen un sacrificio en honor a estas divinidades, o aquellos que denominen a sus navíos con sus nombres, pueden, a discreción del Iniciador, hacer uso de la Simbología de los Precursores, tal y como se detalla en Arcana Mvndi Edición Integral página 227. Obviamente, no es útil para aquellos que se dedican a la piratería.

Los dioscuri, los gemelos de Zeus
Hijos de Zeus y Leda, esposa del rey espartano Tindáreo. Hermanos de Helena de Troya y Clitemnestra. Se les conoce como los dioscuri –hijos de Zeus-, o bien como tindáreos, en relación a su parentesco mortal. En la mitología participaron en la cacería del jabalí de Calidón, fueron parte de la tripulación del Argo –y por lo tanto, argonautas-, entre otros mitos. En la tradición romana se les tiene especial consideración, al participar, según el mito, en la Batalla del Lago Regilo, ayudando a la joven república romana. Expertos jinetes, cazadores, luchadores, pugilistas y navegantes. Son divinidades populares en todos los estamentos sociales. Se les suele representar como dos jóvenes en la plenitud de la vida, con estrellas bordadas en sus gorros, casi siempre montando a caballo y portando lanzas, ya sea mostrando su ferocidad guerrera o cazadora. Se les asocia con la constelación de Géminis.

Recomendación del autor
Al lusitor o Iniciador que no tenga problemas para entender la bárbara lengua inglesa, le recomiendo lea Piracy in the Graeco-Roman World, de Philip de Souza, una gran obra sobre la piratería en aquellos tiempos pretéritos y salvajes, donde el mar estaba habitado por aladas sirenas y Neptuno nadaba a sus anchas.

sábado, 11 de febrero de 2017

Breve descripción del mundo antiguo: Arabia Petrea

Recreación de un patio y monumento funerario
Esta entrada desarrolla un poco más la información que se da sobre esta provincia romana en Arcana Mvndi Edición Integral –página 79-. Espero que sea útil a los iniciadores. ¡Que Dushara os proteja!

Historia
Los primeros pobladores de la región fueron los edomitas, que tras emigrar al norte, dejaron paso a los nabatu (entre el siglo VI y el IV a. C.), conocidos como nabateos por griegos y romanos. Estos eran árabes nómadas, que con el tiempo, establecieron el reino nabateo; sin embargo, no pierden su esencia nómada. Pasarán siglos antes de que comiencen a fundar poblaciones y adquirir costumbres “civilizadas”.
Perfectos conocedores de su región, los nabateos controlan desde hace siglos las caravanas que cruzan su territorio y gran parte de la Arabia Deserta: mirra, incienso, las más costosas de las especias, como pimienta, canela, cinamomo, así como esclavas… El comercio, el bandidaje, la piratería y los aranceles son la base de su riqueza; sin olvidar la cría de ovejas y dromedarios.
A mediados del siglo II a. C. ya existe un verdadero reino nabateo con capital en Petra –llamada por los nabateos Raqmu-. Mantiene estrechas relaciones con Judea y Siria, oscilando entre la cooperación amistosa y los golpes de mano, evitando guerras abiertas, salvo las defensivas. Sin embargo, los reyes nabateos habitualmente “prestaban” sus ejércitos para las guerras entre sus vecinos, buscando aprovechar la oportunidad de incrementar su reino.
Desde el momento que Pompeyo crea la provincia de Siria (64 a. C.) el reino nabateo procura no llamar demasiado la atención de Roma, pagando algunos tributos, defendiéndose contra los esporádicos ataques romanos –más en busca de botín que conquista-.
Incluso ayuda a César en su lucha contra Ptolomeo XII, haciendo que el rey Malco I sea aclamado como “amigo de César y Roma”.
Cuando Egipto cae bajo el poder de Roma, gracias a Octaviano, el futuro Augusto, el reino nabateo apenas logra mantener su independencia, aunque sí comienza su época de mayor esplendor económico, bajo el gobierno real más largo de su historia, con Aretas IV (9 a. C.- 40 d. C.)
El reino es anexionado por Trajano (106 d. C.), a la muerte del rey Rabel II. No fue necesaria guerra alguna, salvo la aproximación del ejército romano. Nada de triunfos ni monedas conmemorativas rezando Arabia Capta –conquistada-, sino Adquisita.
La influencia griega helenística se hace patente en la provincia, no tanto la romana –apenas se habla latín-. Los nabateos, sin embargo, son de naturaleza ecléctica, por lo que en la arquitectura y costumbres puede verse un crisol árabe, griego, romano, judío, egipcio e incluso mesopotámico.
Rutas nabateas

Geografía
Tanto la provincia como el reino nabateo comprende grosso modo la actual Jordania, incluyendo regiones como el Sinaí, el Néguev y zonas desérticas orientales, en las cuales Roma ha dispuesto atalayas y campamentos, entrelazadas con la calzada llamada Via Traiana Nova, creada por orden de Trajano. Una calzada dispuesta de sur a norte, cruzando la provincia desde Aila hasta Bostra.
Limita al oeste con Egipto –siendo el Sinaí la frontera-, al norte con Judea y Siria, al este con el desierto arábigo, y al sur con el Mar Rojo.
La capital provincial es Bostra, al norte, aunque Petra sigue gozando en tiempos del Imperio de su riqueza e influencia; de hecho, no es raro que el gobernador provincial la visite y actúe en ella como si fuese la capital. Sin embargo, la ciudad de Palmira, en Siria, se convertirá en la gran rival y vencedora de Petra, arrebatándole su influencia y riquezas.
Otras ciudades importantes son Gerasa, Philadelphia, Madaba, Birosaba y los puertos de Aila y Leuke Kome, de donde parten navíos hasta la lejana costa de la India.
La provincia está dividida a su vez en distritos gobernados por un strategos, con funciones civiles –y militares hasta la llegada de Roma, que les permite, sin embargo, actuar como “policía”-. Algo así como jeques locales de influencia y poder desigual.

Localización de la provincia nabatea

Clima
La mayor parte de la provincia es un erial desértico de arenas y soledades pedregosas, con barrancos y sus uadiya –cauces estacionales, por los que discurre el agua por algunas horas, días y, con algo de suerte, semanas-. Aunque en época romana el clima no es tan severo como el actual.
Sin embargo, el norte de la provincia recibe una cantidad de lluvias más razonable. Ciudades como Bostra, Gerasa o Madaba poseen jardines y buenos huertos, disfrutando de arboledas típicas mediterráneas, donde florece la vida animal. Durante el siglo II, además, los nabateos logran cultivar con mayor eficiencia su ingrata tierra.

Idioma
Los nabateos emplean una mezcla, si puede llamarse de ese modo, de árabe y arameo –lengua importante en Siria y otros lugares de Oriente Próximo-. Con el paso del tiempo el árabe y el griego ganan preeminencia.
Poseen alfabeto propio, siendo una variante del arameo. Este alfabeto será la base del empleado por todos los árabes.

Oficios
Los nabateos respetan a los que ejercen profesiones relacionadas con el comercio, como jefes de caravanas y camelleros; así como constructores de cisternas y diques, básicos para la existencia de sus ciudades; sin olvidar artesanos herreros, tejedores u orfebres; gozan a su vez de preeminencia los escribas y médicos. Las profesiones suelen heredarse de padres a hijos.
Una singularidad de los nabateos es la libertad jurídica de sus mujeres, cuya libertad incluye derechos de propiedad, algo extraño en la región, dominada por civilizaciones patriarcales.

Dos divinidades adoradas por los nabateos
  • Dushara, su principal deidad, equivalente a Júpiter y Dionisios. Su nombre significa “Señor de la montaña”.
  • Al-Uzza, la gran diosa de la fertilidad, asimilada también a Afrodita. Su nombre significa “la fuerte, la poderosa”.
Ejército
La provincia está defendida por la legio III Cyrenaica, que combate a menudo contra las tribus árabes que alternan el comercio con el bandidaje.
Cuando Roma se anexiona el reino nabateo, no destruye su ejército, sino que lo distribuye en diversas unidades militares denominadas Cohortes Ulpiae Petraeorum –unos 3.000 hombres, aproximadamente-. Destacan los arqueros a caballo, muy influenciados por el estilo bélico persa, y los jinetes de dromedarios. Los nabateos emplean un tipo de silla de montar que les permite ir sobre la joroba del animal, lo que les da una especial ventaja, al poder llevar más equipo del habitual, como agua y mayor número de armas, como varias jabalinas, además de un arco simple, su aljaba, una spatha y un escudo pequeño.

Estas unidades están comandadas por hipparchos –hiparcos, comandantes de caballería- y chiliarchos –comandantes de infantería ligera-. El qntryn es el equivalente a centurión.

Petra